Opinión

Hijo de un terrorista

Pablo Iglesias en una foto de archivo.
photo_camera Pablo Iglesias en una foto de archivo.

Soy de la opinión, que se traduce en convicción, de que los hijos no tienen por qué cargar con los hechos reprobables de sus padres. Me parece que eso es una injusticia.

Un juzgado de Zamora acaba de desestimar la demanda contra Cayetana Álvarez de Toledo por haber llamado “terrorista” al padre de Pablo Iglesias. Y ha condenado a este en costas.

Ocurrió en mayo de 2020, en el Congreso de los Diputados, donde la entonces portavoz del Partido Popular llamó al líder Podemos, y vicepresidente del Gobierno, “hijo de un terrorista”. Lo repitió poco después, en junio, en una entrevista de ABC.

Álvarez de Toledo acusó al padre de Pablo Iglesias de haber sido militante del FRAP (Frente Revolucionario Antifascista y Patriota), una organización antifranquista que perpetró seis asesinatos.

Francisco Javier Iglesias Peláez presentó una demanda por vulneración de su honor, y pidió una indemnización de 18.000 euros. El fiscal se opuso, y la titular del Juzgado de Primera Instancia número 3 de Zamora acaba de fallar que lo que dijo la portavoz popular tenía “un indudable interés general, al referirse al pasado histórico y político” de España”, y tenía “base fáctica” porque el propio Pablo Iglesias llamó a su padre “frapero” por haber militado en esa organización. La sentencia puede ser recurrida ante la Audiencia Provincial de Zamora.

Si lo ocurrido durante el debate en el Congreso se hubiera quedado ahí, no habría habido causa ni condena en costas al padre de Pablo Iglesias. Pero decidieron presentar una demanda.

Hay que recordar, sin embargo, que el episodio comenzó cuando el entonces vicepresidente segundo se dirigió a Álvarez de Toledo recordando sus orígenes familiares aristocráticos y llamándole reiteradamente “marquesa”. La aludida replicó diciendo: “Usted es el hijo de un terrorista, a esa aristocracia pertenece, la del crimen político”, refiriéndose a la militancia en el FRAP.

O sea, que aquel rifirrafe lo inició Pablo Iglesias.

Y en otras ocasiones ha encontrado también réplicas contundentes a sus palabras y hechos. Un caso más de ir por lana y salir trasquilado.

Le ocurrió, por ejemplo, cuando, sobre el acoso callejero a personajes políticos de la derecha, llamó a los escraches “jarabe democrático”. Hasta que fue él mismo quien los sufrió en su casa. Y entonces... pidió la protección de la Guardia Civil.

Algo parecido le ha sucedido cuando presumió de vivir en Vallecas, en un piso de 60 ,metros y con sus críticas a los políticos que viven en chalets, diciendo: “No saben lo que pasa fuera. Es decir, este rollo de los políticos que viven en Somosaguas, que viven en chalets, que no saben lo que es coger el transporte público...”. Y él acabó agenciándose una mansión en Galapagar.

El líder de Podemos declaró que “la existencia de medios de comunicación privados ataca la libertad de expresión”, añadiendo que es “un privilegio de los ricos”. Y resulta que él ha puesto en marcha su propia herramienta con la financiación y complicidad del millonario Jaume Roures.

Por cierto. Durante aquel pleno, en el que Álvarez de Toledo llamó a Pablo Iglesias “hijo de terrorista”, la presidenta, Meritxell Batet, tras reclamar en vano a la portavoz del PP que retirara sus palabras, decidió borrarlas del diario de sesiones. ¿Va a rectificar ahora la señora presidenta del Congreso de los Diputados? ¿Incluso pidiendo disculpas a la diputada?

Decía al principio que los hijos no tienen por qué cargar con las actuaciones de sus padres. Añado ahora que todos tienen el elemental derecho de rectificar. El padre de Pablo Iglesias reconoció durante el juicio su pertenencia al FRAP, pero añadió que abandonó la organización antes de que, en 1975, iniciara la actividad terrorista.

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