Pais Vasco

Marlaska traslada a dentro del País Vasco a cuatro etarras que antes ya habían sido acercados a la Comunidad

Un terrorista condenado por cuatro asesinatos pasa a tercer grado

Ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska
photo_camera Ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska

La Secretaría General de Instituciones Penitenciarias avanza en su plan de acabar con la dispersión de los presos de ETA y de concentrarlos en cárceles del País Vasco y Navarra, cercanas a sus domicilios.

Este martes 13 de julio ha anunciado cuatro traslados, que vienen a culminar una acercamiento en dos fases, ya que los etarras trasladados ya habían sido acercados recientemente.

Aitzol Maurtúa Eguren ingresó en prisión el 14 de junio de 2002 y cumple una condena de 20 años por los delitos de pertenencia a banda armada, tenencia de explosivos, tenencia de armas sin licencia y falsificación de documento público.

Instituciones Penitenciarias ha decidido su progresión a segundo grado y su traslado, a propuesta de la Junta de Tratamiento del Centro Penitenciario de Dueñas (Palencia), al Centro Penitenciario de Bilbao.

Este etarra ya había sido acercado hace unos meses. En octubre de 2020 fue trasladado de la cárcel de Huelva a la prisión de Dueñas, es decir, del extremo sur de la Península a Palencia, cientos de kilómetros más cerca del País Vasco. De Palencia ha sido enviado a Bilbao.

También al Centro Penitenciario de Bilbao ha sido trasladado Aitor Herrera Vieites, que ingresó en prisión el 9 de septiembre de 2003 y cumple una condena de 25 años por los delitos de asociación ilícita, depósito y tráfico de armas, y estragos e incendios en relación con banda terrorista.

Herrera estaba cumpliendo condena en El Dueso (Cantabria), donde había sido trasladado el pasado diciembre desde Pontevedra. Es decir, de nuevo hacía sido acercado a una provincia más cercana al País Vasco hace tan sólo unos meses, y ahora finalmente pasa a estar interno en la cárcel de Bilbao.

El mismo esquema de traslado en dos fases se da en el caso de Josune Oña Ispizua. Esta terrorista fue condenada a 25 años de cárcel por colaboración con banda armada, atentado, falsificación de documento público y tenencia de armas prohibidas. Participó en un atentado en Álava en el que murió el también terrorista Arkaitz Otazua y resultaron heridos dos agentes de la Ertaintza.

En mayo de 2020 se aprobó trasladar a Josune Oña de la cárcel de Alicante a la de Logroño, y ahora se la envía al Centro Penitenciario de Álava, de Zaballa.

El mismo camino seguirá Asier Mardones Esteban, de Logroño a Zaballa, para seguir cumpliendo una condena acumulada de 25 años por los delitos de lesiones, asociación ilícita, falsificación de documento público, tenencia ilícita de armas, estragos, incendios y daños.

De todos estos etarras, Instituciones Penitenciarias destaca que o ya cumplieron las tres cuartas partes de su condena, o bien la cumplirán en 2022 o 2023. También destaca con distintas redacciones que “acepta la legalidad penitenciaria y ha presentado escrito en el que rechaza la violencia y muestra su voluntad de reparar el daño causado a sus víctimas”, “ acepta la legalidad penitenciaria y ha remitido escritos en los que manifiesta su rechazo al uso de la violencia y asume la responsabilidad del daño y el dolor causado a las víctimas de sus delitos”, “acepta la legalidad penitenciaria y ha presentado escrito en el que se muestra concernida por el sufrimiento causado”, “acepta la legalidad penitenciaria”...

Por último, Instituciones Penitenciarias han clasificado en tercer grado -lo que le permitirá salir de prisión y volver sólo para dormir- a Mikel Arrieta Llopis, quien en abril fue enviado a una cárcel vasca. Arrieta cumple una condena acumulada de 30 años por los delitos de asesinatos, atentados, receptación y utilización ilegítima de vehículo a motor.

Fue señalado como participante en el asesinato de cinco personas: en marzo de 1982, atentado en el restaurante chileno Sestao-Portugalete, con resultado de dos inspectores de Policía y un civil muertos; en abril de 1982, lanzamiento de granadas contra el Cuartel de la Guardia Civil de La Salve; en mayo de 1982, asesinato del ingeniero de la Central Nuclear de Lemóniz, Ángel Pascual Múgica; en junio de 1982, asesinato del Jefe de la Policía Municipal de Baracaldo, José Aybar Yáñez. En esta acción resultó muerto también el miembro de ETA Javier Zabaleta Urretavizcaya.

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