Pais Vasco

Su líder y varios militantes han sido detenidos por la Policía

Los comunistas que envían “combatientes” contra el ISIS criticaron el fin del terrorismo de ETA

Un boletín reciente del Partido Marxista Leninista denuncia que Sortu ha pactado con el “imperialismo” para vender la lucha revolucionaria de la “nación vasca”

Documento de Reconstrucción Comunista sobre ETA y la izquierda aberztale.
photo_cameraDocumento de Reconstrucción Comunista sobre ETA y la izquierda aberztale.

La Audiencia Nacional ordenó hace unos días a la Policía poner en marcha una operación antiterrorista en la que fueron detenidos nueve miembros del Partido Marxista Leninista-Reconstrucción Comunista por enviar a Siria e Iraq “combatientes” para luchar con los kurdos contra los yihadistas del Estado Islámico.

Las detenciones se produjeron en Madrid, Valencia y Bilbao, y el juez envió a prisión al secretario general de este grupo de extrema izquierda bajo la acusación de colaborar con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), considerado una organización terrorista por la Unión Europea.

A Reconstrucción Comunista pertenecían los dos españoles que viajaron a la región siria que los kurdos denominan Rojava, para unirse a las milicias kurdas que luchan en la guerra contra los yihadistas del Estado Islámico (ISIS).

Los detenidos están acusados de facilitar el viaje de españoles y otros europeos hasta Siria e Iraq para combatir en la guerra, lo que está contemplado como delito. La operación policial supone además un duro golpe a Reconstrucción Comunista, una pequeña formación política marxista-leninista que recientemente se posicionó sobre otro asunto: el terrorismo de ETA.

Críticas a Sortu por renunciar al uso de la violencia

El Confidencial Autonómico ha tenido acceso al último número de una revista, “De acero”, que Reconstrucción Comunista edita y distribuye entre sus simpatizantes. En la edición de este mes de enero de 2016, este partido comunista hacía un extenso informe sobre “la situación del Movimiento de Liberación Nacional Vasco y el llamado ‘proceso de paz’ vasco”.

En todo el documento, los comunistas supuestamente implicados en el envío de “combatientes” contra el ISIS hacen una clara división dentro del entorno proetarra. Por un lado, la actual línea oficial, que incluye al partido Sortu (heredero de la ilegalizada Batasuna), a las estructuras clandestinas de ETA, a la organización juvenil Ernai y al sindicato LAB.

Por otro lado, y de forma minoritaria, estarían los “disidentes” con esta línea oficial. Serían personas partidarias de la lucha revolucionaria, como es el caso de la organización de apoyo a los presos Amnistía eta Askatasuna, y de la facción Ibil (Iraultza Bilguneak), liderada por un profesor navarro huido del que los servicios de información temían que tratara de aglutinar a etarras en la clandestinidad para volver a las armas.

Reconstrucción Comunista se posiciona claramente del lado de los disidentes y critica el fin del terrorismo de ETA (la “lucha armada”) y cómo lo ha gestionado la izquierda abertzale oficial. En este documento lamentan que haya apostado por “la negociación con el imperialismo, la lucha democrática en las instituciones del Estado español como única vía política y la renuncia a lo que este sector, mayoritario, entiende como fórmulas políticas caducas, es decir, abandonar los principios del nacionalismo revolucionario y el uso de la violencia como herramienta política”.

Todo esto lo achacan al hecho de que en la evolución de ETA y de su entorno terminara predominando el componente nacionalista frente al discurso socialista y obrerista. De hecho, a los dirigentes de la izquierda abertzale que protagonizaron el giro estratégico que desembocó en el anuncio de ETA de fin del terrorismo los llama “pequeños burgueses nacionalistas más preocupados por no acabar en prisión que por continuar la lucha”.

En este informe de este grupúsculo comunista sobre el “conflicto vasco” destaca una palabra: “traición”. “La miserable traición cometida por la dirección abertzale y el giro de timón hacia la reconciliación nacional y la colaboración servicial con el Estado”, “dicha traición a los valores del MLNV”, la “traición” a los presos... expresiones así muestra un rechazo a la línea de Sortu de renunciar a la violencia para conseguir la independencia a través de las instituciones.

Conclusión: “victoria de los imperialistas”

Los mismos responsables del envío de españoles y europeos a Siria a luchar con los kurdos contra el ISIS lamentan que en el País Vasco “la izquierda abertzale acabó por liquidar la lucha armada, vender a muchos militantes y condenarlos a prisión, renegó de su tradición y aspiraciones revolucionarias e hizo piña con el nacionalismo vasco más rancio y reaccionario”.

En el documento consultado por El Confidencial Autonómico llama la atención que se hace una omisión de los casi 900 asesinatos provocados por ETA, los miles de heridos y las decenas de miles de exiliados fuera del País Vasco y Navarro. Sin embargo, se hace una relación exhuastiva de los “caídos” de ETA, etarras que murieron por el terrorismo de Estado, la ultraderecha, abusos policiales o de terroristas fallecidos en tiroteos con las fuerzas de seguridad.

“Ahora el MLNV se debate entre la ruptura con la IA oficial y el apoyo a los elementos más conscientes que desean revertir la situación de estancamiento de la lucha revolucionaria”, argumentan desde Reconstrucción Comunista, que apuesta decididamente por esa segunda opción de quienes se resisten a aceptar que haya acabado la “lucha armada”.

Los dirigentes de este Partido Marxista-Leninista que ahora han sido detenidos y desarticulados culpan a la “claudicación ideológica de la izquierda abertzale” y al olvido de los principios socialistas y revolucionarios a la estrepitosa derrota del “Movimiento de Liberación Nacional Vasco”.

Reconstrucción Comunista lamenta el intento fracasado de Ibil: la facción marxista que lideraba Fermín Sánchez Agurruza y que se temió que retomara el terrorismo, aunque luego ellos mismos aclararon que ya no era el momento de la lucha armada.

“El resultado no es otro que la victoria de los imperialistas; la victoria de los imperialistas sobre una parte del MLNV”: ese es el resumen pesimista que hacen de la situación actual, aunque se muestran partidarias de estar con “el MLNV revolucionario” frente al “enemigo en común, que no es otro que el Estado Español”, en el camino de la construcción del socialismo.

 
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