Murcia

Varios infantes de Marina recurren ante el jefe de la Armada tras suspender el curso de ascenso a cabo

Denuncian que las marcas que se exigían para superar las pruebas físicas se fueron endureciendo durante el proceso de formación

Formación de Infantería de Marina.
photo_camera Formación de Infantería de Marina.

El proceso selectivo para el ascenso a cabo de Infantería de Marina que concluyó en diciembre va a llegar a la mesa del Almirante Jefe de Estado Mayor de la Armada (AJEMA), el almirante general Antonio Martorell.

Confidencial Digital ha podido saber que más de una quincena de infantes de Marina han presentado recursos de alzada, ante el AJEMA, contra la Resolución 631/01020/22 del Almirante Jefe de Personal de la Armada, publicada en el Boletín Oficial del Ministerio de Defensa del 25 de enero, que publicó los ascensos al empleo de cabo.

Han recurrido contra esa resolución, por haber sido ellos excluidos de ese ascenso. En este caso, de forma inusual en el curso, 24 de los 87 alumnos fueron suspendidos. Los responsables del curso y de la Escuela de Infantería de Marina ‘General Albacete Fuster’ les avisaron el penúltimo día del curso, cuando ya estaban ensayando el acto de entrega de diplomas en el que todos ellos contaban con recibir el suyo y ascender de soldado a cabo.

Confidencial Digital ha podido saber que la Unión de Militares de Tropa (UMT), una de las asociaciones profesionales con representación en el Consejo de Personal de las Fuerzas Armadas, ha coordinado la presentación de los recursos de alzada de entre 15 y 18 soldados de Infantería de Marina que no han ascendido a cabo.

Escuela de Infantería de Marina, en Cartagena

El curso se inició el 6 de septiembre en la Escuela de Infantería de Marina ‘General Albacete Fuster’, situada en Cartagena. Tenía una duración de tres meses.

Para acceder al curso, los soldados tuvieron que acreditar unas marcas mínimas en las últimas pruebas físicas que hubieran superado en su unidad, de acuerdo con la Orden Ministerial 54/2014, de 11 de noviembre, por la que se establecen las pruebas físicas periódicas a realizar por el personal de las Fuerzas Armadas.

Debían haber superado el nivel señalado para su grupo de edad de acuerdo con esa orden ministerial. Además, tuvieron que realizar en sus unidades de origen una marcha de 15 kilómetros en menos de tres horas, así como una fase de evaluación y otra fase selectiva mediante concurso-oposición.

Unos criterios distintos

Al segundo día del curso, los instructores les hicieron pasar unas pruebas físicas. La sorpresa llegó cuando posteriormente se les entregó una “Guía docente de Adiestramiento Físico Militar”, que contemplaba unas calificaciones, valoraciones y baremos muy distintos a los exigidos en la orden ministerial que regula las pruebas físicas militares.

En general, se endurecía la exigencia, mediante sistemas de evaluación que complicaban la posibilidad de aprobar.

Los aspirantes a cabo de Infantería de Marina tuvieron que acreditar, en las pruebas físicas previas, unas marcas según su edad en extensiones de brazo, abdominales, prueba de resistencia de 2.000 metros y circuito de agilidad-velocidad.

Al llegar al curso, en esa “Guía docente de Adiestramiento Físico Militar” se encontraron con otras pruebas: carrera continua comprendida en ejercicios diferentes para determinar la resistencia, velocidad y circuito de agilidad; fuerza, comprendiendo los ejercicios flexo-extensión de brazos, flexiones de tronco, salto vertical, circuitos HIIT, crosstrainning y Circuito Oregon; natación; pista militar; carrera de 5 kilómetros con equipo ligero; adiestramiento acuático.

Ante la sorpresa de los soldados, los instructores del curso les explicaron que las primeras pruebas tenían por objeto únicamente conocer el nivel físico de los alumnos del proceso selectivo. Les tranquilizaron diciendo que habría otras pruebas intermedias, y que serían las pruebas finaleslas más determinantes. Se valoraría el progreso que demostraran a lo largo del curso.

Algunos soldados que vieron que no alcanzaban las nuevas marcas mínimas valoraron abandonar, pero los propios instructores les animaron a continuar, argumentando de nuevo que la clave era la progresión y los resultados de las últimas pruebas físicas.

No fueron excluidos durante el curso

El nuevo sistema de baremación que establecía la “Guía docente de Adiestramiento Físico Militar” también cambió durante el propio curso. Se informó a los alumnos que si hasta ese momento las pruebas se puntuaban del 0 al 10, a partir de entonces las notas por debajo de 5 pasarían a ser 0. Es decir, lograr una marca un poco por debajo del mínimo pasaba de ser un 4,75, por ejemplo, a tener un 0 en esa prueba.

Eso complicaba notablemente la media final.

Otra queja de los alumnos es que algunas de las pruebas que tenían que superar a lo largo del curso, no se entrenaron. Por ejemplo, denuncian que sólo se ejercitaron en la pista militar, que exige pasarla corriendo y superando ciertos obstáculos, los días de las pruebas. No pudieron entrenarse para ello.

Aunque no recibieron una explicación oficial, algunos de los responsables del curso deslizaron que el cambio en la valoración de las pruebas físicas tenía un objetivo fijado: aumentar la exigencia y mejorar el nivel físico de los aspirantes a cabo de Infantería de Marina que aprobaban el proceso selectivo. Ciertos mandos habían llegado a la conclusión de que estaban llegando a estos cursos militares en una forma física muy baja.

Pese a ello, como se ha indicado, en ningún momento los alumnos fueron excluidos o eliminados, sino que se les conminaba a aguantar hasta el final y confiar en que aprobarían. Por ello, seguían entrenandoen las horas libres, y renunciaron a darse de baja, pese a tener en algunos casos lesiones y circunstancias personales (como bajas por paternidad) que les empujaban a ello.

Pasaron otras pruebas, exámenes teóricos, pruebas de inglés, evaluación de tiro con ametralladora, pruebas topográficas, y dos marchas de endurecimiento (de 10 y de 40 kilómetros) cargando con el equipo.

En el ensayo de la entrega de diplomas

En los recursos de alzada que 18 infantes de Marina han presentado ante el Almirante Jefe de Estado Mayor de la Armada se relata que se les comunicó el suspenso cuando ya se preparaban para recoger el diploma del curso.

Sucedió a principios de diciembre de 2021. La víspera habían circulado rumores de que podría haber algún suspenso, cuando lo habitual es sólo fueran apartados quienes daban positivo en control de drogas, o quienes faltaban a gran parte del curso por estar de baja, por lesiones físicas, o por alguna causa disciplinaria excepcional.

Los 87 alumnos estaban ya vestidos con el uniforme 'de bonito' de Infantería de Marina con la doble raya roja. Habían formado para ensayarel acto, justo antes de que se celebrara la ceremonia en la que un almirante les entregaría el diploma.

De pronto, un mando empezó a llamar en voz alta a varios alumnos, para que salieran de la formación. En total fueron 24 los soldados citados. Se les reunió en un aula de la escuela, y se les pidió que esperaran.

El acto de entrega de diplomas se celebró sin ellos. Horas después, y sin explicarles qué ocurría, les dijeron que podían ir a cambiarse y quitarse el uniforme, y que al día siguiente les informarían.

Mientras tanto, los responsables del curso se reunieron en otra estancia. A algunos de los soldados excluidos de la entrega de diplomas les aseguraron que quizás podrían aprobar a la mitad, a unos 10 ó 12 de esos 24.

También hubo mandos que a alguno de los afectados les dijeron, en privado, que podían estar tranquilos porque iban a aprobar.

Nada de eso sucedió. Al día siguiente, a los 24 les informaron que ninguno de ellos había aprobado el curso. Los soldados solicitaron poder hablar con el coronel jefe de la Escuela de Infantería de Marina, o con un teniente coronel por debajo del coronel.

Se les denegó y sólo les atendió un militar de empleo inferior.

En algunos de los recursos se apunta que el “desgaste moral” que han sufrido los afectados ha derivado en que alguno solicite atención psicológica por este asunto. Muchos lamentan que llegaron a aprobar aspirantes que durante el curso registraron marcas peores que ellos.

Llegarán a los tribunales

La Unión de Militares de Tropa asesoró a los afectados, y unos 18 han presentado estos recursos de alzada. Se registraron en febrero, y el AJEMA tiene un plazo de tres meses para resolver. Los infantes de Marina solicitan al almirante general Martorell que les conceda el empleo de cabo, en las mismas condiciones que el resto de los participantes en el curso.

Si el AJEMA desestima los recursos de alzada, tanto la asociación como muchos de los afectados están decididos a acudir a los tribunales, por la vía contencioso-administrativa, para reclamar que se les nombre cabos de Infantería de Marina.

Además, los servicios jurídicos de la Unión de Militares de Tropa están estudiando la posibilidad de iniciar acciones penales, al entender que la formación de los instructores de este curso no es la debida.

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