Madrid

PSOE y PP no quieren que gobierne Podemos ni Vox y están dispuestos a facilitar que gobierne la lista más votada

Félix Bolaños y Teodoro García-Egea están negociando un pacto que no se reconocerá antes de las generales para evitar que les castigue electoralmente

Pedro Sánchez y Pablo Casado.
photo_camera Pedro Sánchez y Pablo Casado.

No habrá una gran coalición PSOE-PP pese a la reciente oferta lanzada públicamente por Pablo Casado. Pero los dos grandes partidos sí han comenzado a explorar un pacto, por el que se comprometerían a permitir que gobierne la lista más votada. Eso sí, ese pacto no se reconocerá públicamente hasta después de las próximas elecciones generales para evitar un desgaste en las urnas.

En una entrevista al diario argentino La Nación, publicada este miércoles, Casado declaró que quiere gobernar en solitario, y que lo “óptimo” sería hacerlo con mayoría absoluta, pero si no es posible -ningún sondeo arroja esa posibilidad- intentaría dos vías para llegar a la Presidencia del Gobierno.

Una de ellas consistiría en seguir el modelo de Isabel Díaz Ayuso, esto es, que Vox apoyara su investidura desde fuera sin entrar en su Ejecutivo y “sin ninguna contraprestación”. Y la otra pasaría por ofrecer una “gran coalición al PSOE”, explicó el líder popular en la entrevista, “como hizo Mariano Rajoy en el año 2016”.

Desde Uruguay, donde se encuentra de gira por el Cono Sur, el líder del PP ha matizado después que ve “muy difícil” la posibilidad de un pacto con los socialistas, por lo que cobra más fuerza la opción de buscar el apoyo del partido de Santiago Abascal.

Que gobierne la lista más votada

Pese a ello, fuentes del Partido Popular consultadas por Confidencial Digital explican que las últimas encuestas, en las que ni el bloque de la derecha ni el de la izquierda suman mayoría con claridad, han propiciado un escenario que agita el debate sobre la gran coalición.

Hasta el punto de que, según las mismas fuentes, los máximos interlocutores de PSOE y PP, Félix Bolaños y Teodoro García-Egea, han abordado en conversaciones recientes la posibilidad de que los dos partidos se comprometan a facilitar la gobernabilidad del otro, mediante una abstención, con el objetivo de evitar el bloqueo tras las próximas elecciones generales.

Barones autonómicos tanto del PP como del PSOE no ven claro ese escenario, porque les perjudica electoralmente. Por ello, afirman que su apoyo a ese pacto dependerá sobre todo de cuándo se convoquen las generales, si antes o después de las autonómicas y municipales de mayo de 2023.

No depender de Podemos y Vox

Uno de los objetivos de ese acuerdo, que todavía se encuentra en una fase muy inicial, es que los dos grandes partidos puedan formar Gobierno sin excesivos ‘peajes’. El PP no dependería exclusivamente de Vox, ni el PSOE de Podemos y los independentistas, para alcanzar una mayoría parlamentaria.

Prueba del desgaste que este acuerdo supondría para los dos grandes partidos es la reacción en las últimas horas de la formación de Santiago Abascal, tras conocer la propuesta de Pablo Casado deslizada parcialmente en La Nación. Abascal ha llegado a hablar incluso de que Casado se ha “quitado la careta”.

-- “Está dispuesto a gobernar con los socialistas que han traicionado a España pero nunca con Vox. Es la prueba del tipo de gobierno y de leyes que quiere para España. Solo queda Vox para los españoles que desean una alternativa”, ha declarado.

No se reconocerá antes de las elecciones

Ese pacto entre PSOE y PP, por tanto, no lo reconocerá ninguna de las dos partes hasta después de las próximas generales, para evitar así un posible castigo electoral, según revelan interlocutores de ambas formaciones.

En el PP señalan a ECD que Pablo Casado sabe que el pacto con Vox ahuyenta a los sectores moderados, y por eso trata de presentar alternativas. De ahí que haya puesto sobre la mesa la vía de una “gran coalición” con el PSOE que vincula a 2016, cuando los socialistas dejaron gobernar a Mariano Rajoy absteniéndose en su investidura, después de una grave crisis que llevó a la dimisión de Pedro Sánchez como secretario general.

Pero de inmediato, ante el revuelo provocado, el líder del PP matizó sus palabras y alejó el escenario de un acuerdo con los socialistas, que da munición a Vox para arremeter contra los populares por su flanco derecho.

Cumpliendo también con esa estrategia, Félix Bolaños se mostró sorprendido públicamente este jueves en una entrevista en laSexta. El ministro de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, uno de los hombres fuertes de Pedro Sánchez en La Moncloa, calificó como “muy sorprendente” la propuesta de Casado.

Añadió que no le parece muy coherente con la actitud que está teniendo el PP en la actual legislatura del “no a todo, todos los días”. Pero añadió que estarían “encantados” de que el principal partido de la oposición tuviera “visión y responsabilidad de Estado”.

Sin ministros del otro partido

Fuentes de la dirección nacional del PP reconocen a ECD que la propuesta de gran coalición que plantea ahora Casado al PSOE tiene “trampa”, porque lo que la cúpula del partido persigue no tiene que ver con ofrecer un pacto de Gobierno conjunto a Pedro Sánchez. “Casado no ofrecería en ningún caso una vicepresidencia a Pedro Sánchez”, insisten.

“Lo que busca es pactar con un PSOE moderado como el de Alfredo Pérez Rubalcaba o Javier Fernández”. Esto es, Casado conjetura que Sánchez dejaría de ser secretario general del PSOE en caso de perder las elecciones, y después un nuevo líder del PSOE moderado pactaría con el PP. “Con este PSOE, no”, insisten en el PP.

Casado siempre ha rechazado la opción de una gran coalición con los socialistas, sobre todo tras las elecciones de abril de 2019, que se repitieron porque el PSOE no consiguió pactar con Podemos.

Sin necesidad de aprobar una ley

Según las fuentes consultadas, la necesidad de un acuerdo entre los dos grandes partidos viene impuesta porque no es posible establecer por ley que gobierne la lista más votada: exigiría una reforma de la Constitución que no se prevé próxima, en el contexto actual de fuerzas en el Congreso. Los padres del texto constitucional diseñaron un modelo donde primaba la proporcionalidad, por lo que no bastaría ahora con una reforma de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG), que solo serviría para el ámbito local y autonómico.

Todas las provincias obtienen dos diputados mínimo (por ley), más otros en función de la población. Es un modelo que, de facto, beneficia a partidos con fuerte implantación rural a escala nacional, como el Partido Popular, ya que genera distorsiones territoriales.

Por ello, forzar un modelo mayoritario (en el que el partido más votado obtiene el gobierno automático) acabaría con esta premisa, así como un sistema de “bonus” (al modo griego) en el que la lista con más apoyos suma X número de diputados (el Congreso se puede ampliar hasta los 400 como máximo).

La ‘España vaciada’ amenaza el bipartidismo

Por otro lado, en las sedes de los dos grandes partidos no se pasa por alto que los territorios más despoblados se han hecho un hueco importante en la agenda política estatal. En septiembre, los impulsores de la plataforma ‘España vaciada’ decidieron que concurrirían a las próximas elecciones generales, sin determinar todavía con qué fórmula.

Desde entonces, las especulaciones sobre su repercusión en el tablero político nacional han sido múltiples. Pero en lo que sí coinciden la mayoría de los analistas es en que supone una amenaza para el bipartidismo.

Se han publicado encuestas que les otorgan 15 escaños en el Congreso, y con opciones claras de decantar el Gobierno hacia el PSOE o el PP, en función de las contrapartidas que les conceda cada uno. Hasta se ha hablado de supuestos intentos de los grandes partidos por controlar esas plataformas.

Un acuerdo entre el PSOE y el PP para dejar gobernar al que ganara las elecciones les liberaría de tener que conceder contrapartidas también a este movimiento de la ‘España vaciada’.

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