Madrid

Operarios de Barajas colaboran con narcotraficantes colando maletas con droga en España

Detenido en Madrid un viajero de Colombia que asegura en un atestado que los trabajadores participaban extrayendo el equipaje cambiado en el trayecto

El aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas.
photo_camera El aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas.

Una maleta con paquetes de cocaína, que viajaba en un vuelo procedente de Panamá, fue interceptada el pasado mes de agosto por la Guardia Civil en el Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas. El supuesto dueño de la maleta negó que ese fuera su equipaje, y las investigaciones han hecho concluir a los agentes que una organización de tráfico de droga podría contar con la complicidad de operarios de Barajas, implicados en la entrada de cocaína a España.

Así lo refleja un atestado de la Unidad Fiscal y Aeroportuaria de la Comandancia de la Guardia Civil en Madrid, que fue enviado al Juzgado de Instrucción número 6 de Madrid y al que ha tenido acceso Confidencial Digital.

Los hechos ocurrieron el 18 de agosto y tuvieron como protagonistas a un ciudadano francés, que volaba con Air Europa y Copa Airlines para completar el trayecto entre Medellín (Colombia), Panamá, Madrid y Valencia, y dos maletas: la maleta que él facturó en Medellín, por un lado, y la maleta que motivó su detención en Barajas, por otro.

Interceptado en Barajas

Este viajero salió de Medellín, hizo una primera escala en Panamá, y llegó a Barajas en la mañana del 18 de agosto. Pasó un primer control de pasaporte, enseñó su certificado Covid a través del código QR ‘Spain Travel Health’, y se sometió a un test de antígenos para la detección del coronavirus.

Acabados estos trámites, se dirigió a la puerta de embarque para tomar el vuelo de Madrid a Valencia. Al presentar su pasaporte y su tarjeta de embarque, se le acercaron entre cinco y seis personas vestidas de paisano, que en un principio no se presentaron como policías o guardias civiles pero le requirieron que les describiera su equipaje con detalle.

El viajero procedente de Colombia hizo lo que le pedían: su maleta era de tela verde y llevaba una cremallera. Le explicaron que se estaba revisando aquel bulto porque tenía un peso anormalmente excesivo, y se sospechaba que pudiera ir cargada de explosivos. Las gestiones se demoraron y el vuelo a Valencia que tenía que tomar este ciudadano francés se marchó sin él. Los agentes le condujeron a la pista, le metieron en un coche policial y se dirigieron a la comisaría del aeropuerto.

En el camino le revelaron la verdad: se había detectado droga en su equipaje. Ya en comisaría comenzó el interrogatorio: dónde vivía, de qué trabajaba, qué hacía en la vida, por qué viajaba, qué iba a hacer en Valencia, por qué había tomado la ruta Medellín- Panamá-Madrid-Valencia y no un vuelo directo...

Dos mochilas con fardos de droga

A continuación, los agentes -que resultaron ser guardias civiles de Barajas- le llevaron a un cuarto donde se encontraba el bulto en cuestión. El viajero se tranquilizó: esa no era su maleta, y así se lo dijo a los agentes. Esa valija era de color negro, y la que él llevaba en el viaje era verde.

Insistió una y otra vez en que esa maleta no era suya, pero los guardias civiles le ignoraron. Le enseñaron la etiqueta de embarque que lucía el equipaje, y le preguntaron si correspondía con el número que aparecía en el recibo que le había entregado la aerolínea Copa Airlines al facturar. Efectivamente, el número era el mismo, pero el viajero francés insistió de nuevo en que esa no era su maleta.

Los agentes grabaron con un teléfono móvil la apertura de la maleta delante de este pasajero. Tuvieron que hacer esa operación tres veces, al equivocarse al grabar. Cuando finalmente abrieron del todo el bulto, en su interior se descubrieron dos mochilas.

De las dos mochilas, los guardias civiles comenzaron a sacar paquetes con algo que parecía sustancia estupefaciente. Hicieron una prueba de detección de drogas, que dio resultado positivo. Los agentes sacaron toda la droga de las mochilas, la colocaron sobre una mesa y la pesaron. También en este punto del proceso, según el afectado, hubo errores y se tuvieron que repetir los cálculos para sumar la cantidad total de droga.

Dispositivo localizador

El ciudadano francés que había sido retenido por este incidente ha relatado que estaban presentes nueve agentes vestidos de paisano, a los que se sumaron después dos con uniforme de la Guardia Civil. En ese momento, el viajero escuchó que habían detenido a dos personas en Valencia, que habían desembarcado sin maleta. Preguntó por ello, pero no obtuvo respuesta.

Sí le preguntaron si tenía alguna foto de su ‘supuesta maleta verdadera’. En ese momento recordó que él en su equipaje solía llevar un localizador Air Tag, un dispositivo de Apple que permite rastreador la ubicación de un objeto perdido, gracias a las conexiones bluetooth que establece con otros dispositivos de Apple (iPhone, iPad, Mac...) cercanos.

Una agente le devolvió su teléfono móvil y sacó una fotografía de la aplicación de rastreo: el dispositivo indicaba que la maleta del hombre retenido en Barajas se encontraba en ese momento en Panamá.

A pesar de todo el hombre fue detenido. Pudo hacer varias llamadas y pidió un abogado de oficio. El letrado le reveló que la Guardia Civil le acusaba de introducir en España 34 kilogramos de cocaína. Entonces el viajero recordó que su maleta marcó 22 kilos cuando facturó en Medellín.

Cuando el detenido era conducido a los juzgados de Plaza de Castilla para declarar ante el juez, los propios guardias civiles le confesaron en privado que todo podía tratarse de un engaño: alguien podía haber cambiado la maleta para que viajara a su nombre.

31 ladrillos de cocaína

La Guardia Civil abrió una investigación sobre este suceso, investigación que ha desembocado en la conclusión de que alguna red internacional de tráfico de drogas cuenta con la complicidad de trabajadores del aeropuerto de Barajas.

La Oficina de Análisis e Investigación Fiscal de la Guardia Civil en el aeropuerto madrileño elaboró un atestado sobre la interceptación de esa maleta con 34 kilos de cocaína. En el escrito se explica que el 18 de agosto, “en base al análisis de riesgo efectuado, realizando una inspección fiscal reforzada” en un vuelo procedente de Panamá, “se localizó una maleta, un equipaje facturado que mediante el escáner móvil se observa en su interior unos paquetes que por forma, tonalidad y densidad pudiera ser algún tipo de sustancia estupefaciente”.

Ante ese descubrimiento, se identificó al titular de la maleta “según la etiqueta de facturación”. En su presencia se abrió la maleta, y en su interior se halló “31 paquetes en forma de ladrillo de una sustancia blanquecina”. Al aplicarle un reactivo narco-test, el resultado reveló que era cocaína. En total, la maleta escondía 34,63 kilos de cocaína, envoltorios incluidos. Por ello se procedió a la detención del ciudadano francés al que correspondía la maleta. Fue puesto a disposición del Juzgado de Instrucción número 6 de Madrid, como juzgado de guardia el 19 de agosto, el día siguiente de la detención, y se incoaron diligencias previas.

Grabaciones en Medellín y Panamá

Para esclarecer lo sucedido, la Guardia Civil procedió el 21 de agosto a solicitar la colaboración de las autoridades colombianas y panameñas. Pidió que le facilitaran las grabaciones de las cámaras de seguridad del aeropuerto de Medellín (Colombia), donde el detenido facturó su maleta, y del aeropuerto de Tocumen (Panamá), donde hizo escala y la maleta cambió de avión.

La petición tuvo contestación del Centro Nacional de Selección de Objetivos de la Dirección Antinarcóticos (DIRA) de la Policía Nacional de Colombia. Este cuerpo consiguió los vídeos del aeropuerto de Medellín y se encargó de obtener los del aeropuerto de Panamá.

Con las imágenes de Medellín, la Guardia Civil constató que el detenido en Barajas dijo la verdad cuando declaró que su maleta era verde. En el vídeo se le veía en la zona de facturación del aeropuerto colombiano, facturando una maleta de tela de color verde. Gracias a las cámaras, se puso seguir el rastro de la maleta verde por el sistema automatizado de transporte de equipajes del aeropuerto de Medellín, hasta llegar al avión.

Cambio de etiquetas en Panamá

Las alertas saltaron al revisar las imágenes tomadas en el Aeropuerto Internacional de Tocumen, a las afueras de la ciudad de Panamá. “Se observa a un operario del Aeropuerto de Tocumén (Panamá) sacando la maleta de color verde propiedad del detenido del carro de transporte con dirección a la cinta transportadora”, es el rótulo con el que la Guardia Civil describe una imagen incorporada al atestado.

Efectivamente, se ve a un operario cargar con la maleta. A partir de ahí, se suceden las imágenes que explicarían todo el suceso.

“Se observa a otro operario del Aeropuerto de Tocumen manipulando la maleta de color verde propiedad del detenido para sacarla de la cinta transportadora de equipajes”, señala el atestado.

En el siguiente fotograma se ve a otro operario del mismo aeropuerto “manipulando la maleta de color negro con pegatinas que porta en su interior la sustancia estupefaciente intervenida desde un carro de transporte de equipajes hacia la cinta transportadora”.

Aparece ahí la maleta negra en la que se encontró la droga en Barajas. A continuación, se ve a un operario de Tocumen manipular “la maleta de color verde propiedad del detenido para sacarla del sistema automatizado de transporte de equipajes e introducirla en un carro de transporte”.

Por último, en nuevas imágenes captadas por las cámaras de vigilancia del aeropuerto panameño “se observa cómo las autoridades policiales panameñas localizan la maleta de color verde propiedad del detenido en un carro de transporte sin etiquetas de facturación”.

En ese momento procedieron “a su control fiscal por parte de perros antidroga”, y no encontraron en su interior ninguna sustancia estupefaciente.

En resumen: el detenido facturó una maleta verde en Medellín, operarios de Panamá manipularon las etiquetas de facturación entre ese equipaje y otra maleta negra, y finalmente la maleta verde fue descubierta en el aeropuerto de Panamá, sin drogas dentro.

Participación de operarios de Barajas

Con la información que arrojaron las imágenes de los aeropuertos, la Unidad Fiscal y Aeroportuaria de la Guardia Civil en Madrid llegó a varias conclusiones que dejó por escrito en el atestado remitido al juez.

“Es parecer de esta unidad, coincidiendo con casos anteriores en modus operandi”, comienza el cabo primero de la Guardia Civil que instruyó el atestado, “que la maleta con numeración […] propiedad de D. […] fue sustituida en el Aeropuerto de Tocumen (Panamá) por operarios del mismo que probablemente pertenezcan a una organización criminal dedicada al tráfico de drogas, utilizando la etiqueta de facturación original en la maleta con la sustancia estupefaciente”.

Es decir, trabajadores del aeropuerto de Panamá, que colaboran con alguna red de narcotráfico, se encargarían de coger una maleta facturada, quitarle las etiquetas de facturación y poner éstas en otra maleta, cargada con droga, que sería introducida en el avión rumbo a su destino.

Continúa la Guardia Civil explicando que “en base a la experiencia de esta Oficina de Análisis e Investigación Fiscal, el modus operandi de este tipo de organizaciones consiste en extraer la maleta con la sustancia estupefaciente antes de su descarga en la cinta de recogida de equipajes”.

Por ello, añade, “se hace necesaria la participación de uno o varios operarios que la organización tiene en el aeropuerto de destino”. En este caso, el aeropuerto de destino es el Adolfo Suárez Madrid-Barajas.

De hecho, en el caso del detenido por esa maleta negra, “la extracción de la maleta con la sustancia estupefaciente fue interrumpida por la presencia policial que se encontraba realizando labores de resguardo fiscal en el vuelo” procedente de Panamá, que condujo a la aprehensión de 34.630 gramos de cocaína.

“Sustitución del equipaje”

Después de todas esas investigaciones, el guardia civil instructor parece creer en la versión del viajero que negaba que esa fuera su maleta.

“Por todo lo anteriormente expuesto, junto con lo que se desprende de la manifestación espontánea del detenido, que indicaba la geolocalización de su equipaje, junto el no reconocer la maleta con la sustancia estupefaciente”, concluye, “pudiera tratarse de una víctima de una operativa de sustitución de su equipaje facturado”.

Este atestado fue enviado al juez que investigaba los hechos y al ciudadano francés que fue detenido, acusado de intentar entrar en España con 34 kilos de cocaína. Finalmente, el detenido fue puesto en libertad.

La Guardia Civil no da datos

En ese atestado, la Guardia Civil apunta que hay uno o varios operarios del aeropuerto de Barajas que colaboran con una organización de tráfico de drogas para ‘colar’ en España cocaína.

De hecho, señala que la intervención de la maleta habría frustrado la extracción, es decir, que esos operarios cómplices de los narcotraficantes hubieran sacado el equipaje del circuito de Barajas sin que llegara a ser detectada por las Fuerzas de Seguridad.

ECD se ha puesto en contacto con AENA, la empresa pública que gestiona los aeropuertos españoles, para tratar de ampliar la información sobre este asunto. La respuesta ha sido que sobre este tema es preciso consultar a la Guardia Civil.

Enviada la misma consulta a la Dirección General de la Guardia Civil, desde la Comandancia de Madrid se explica que no pueden facilitar datos operativos. Se limitan a señalar que “la Guardia Civil actuó en base a unos indicios que el encausado deberá resolver ante la Autoridad Judicial”.

Agentes detenidos en Panamá

La detención del viajero en Barajas tuvo lugar el 18 de agosto, y la Guardia Civil elaboró su atestado el 25. Entre esas fechas tuvo lugar la solicitud de información a Colombia y Panamá. Pues bien: justo unos días después, el 1 de septiembre, la Policía Nacional de Panamá y la Fiscalía Especializada en Delitos Relacionados con Drogas ejecutaron la “Operación Fusión, que condujo a la detención de 25 personas en toda Panamá “presuntamente dedicadas al tráfico de sustancias ilícitas, a través del Aeropuerto Internacional de Tocumen”.

Según las autoridades panameñas, formaban una “organización criminal transnacional dedicada a coordinar, organizar, recibir, custodiar y distribuir drogas que tenían como destino Europa y Estados Unidos”.

Al menos tres detenidos eran agentes de las fuerzas de seguridad panameñas: un cabo del Servicio Nacional Aeronaval (Senan), un capitán del Servicio de Protección Institucional (SPI, guardia presidencial), una oficial de la Fiscalía y un agente de seguridad del Aeropuerto Internacional de Tocumen.

Desde sus puestos, los implicados ayudaban a mover la droga en el aeropuerto de Tocumen hacia Estados Unidos y países europeos

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