Madrid

La empresa que fumigó la prisión de Valdemoro niega negligencias en el exterminio de las chinches

ACAIP UGT, CCOO y CSIF declararon en julio una plaga en dos módulos del centro penitenciario

Centro Penitenciario Madrid III, en Valdemoro.
photo_cameraCentro Penitenciario Madrid III, en Valdemoro.

Un mes después de que El Confidencial Autonómico se hiciera eco de las denuncias de las secciones sindicales de ACAIP UGT, CCOO y CSIF por la presencia de chinches en el establecimiento penitenciario de Madrid III Valdemoro, la empresa fumigadora SANTE Control Ambiental se ha puesto en contacto con este digital para confirmar que el trabajo de eliminación de los insectos se ha realizado debidamente.

17 celdas infectadas

El pasado 11 de julio, los sindicatos mencionados denunciaron que “los trabajadores afectados por picaduras de las chinches no han recibido tratamiento alguno”. La plaga se declaró en los módulos 8 y 9 de la prisión de Valdemoro.

El primero fue declarado “el peor módulo del establecimiento” o el “módulo de castigo”, con 17 celdas infectadas “desde hace más de 20 años”. Tanto internos como funcionarios denunciaron que el módulo 8 provocaba “una situación de pánico”.

El Confidencial Autonómico ha tenido acceso al informe de fumigación de la empresa SANTE, “documentación que se envió en su día a la dirección del centro penitenciario Madrid III”, según ha declarado fuentes de la empresa.

Según el informe, SANTE realizó, el pasado 8 y 10 de julio, tratamientos de fumigación de la plaga, incluyendo el aislamiento del mobiliario afectado, la destrucción de enseres y limpieza, y el sellado de grietas. Más tarde, el 24 de julio se procedió a un segundo tratamiento.

A principios del mes de agosto, se realizó una inspección técnica para comprobar que los tratamientos realizados dieron el resultado esperado. Según SANTE, los sofás se han retirado y “actualmente no hay chinches de cama tras la inspección”, por lo que el módulo “está libre” y “sin más incidencias”.

La rotación, la causa principal 

El informe de SANTE apunta a “la gran rotación de reclusos que tenemos y que en ocasiones llegan de muy diferentes procedencias”, a lo que se suma el “mobiliario de dudosa procedencia” y “el transporte de cajas y enseres de internos” como las causas detrás de la proliferación de chinches de diferentes estancias de la prisión.

Según SANTE, la prisión es uno de los establecimientos donde la presencia de chinches es frecuente, al tener una “alta rotación en la ocupación”, siendo los colchones, somieres y estructuras de las camas “zonas de riesgo” de estos insectos, que se alimentan de cualquier parte de la piel expuesta, sobre todo, por la noche, cuando son más activas.

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