Madrid

Creciente indignación entre padres y alumnos madrileños por los desiguales estándares académicos en la EBAU según cada comunidad

En cambio, un estudiante de cualquier punto de España puede acceder a las universidades públicas madrileñas

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Esta semana 240.000 alumnos españoles se presentan a la Evaluación del Bachillerato para el Acceso a la Universidad (EBAU). El desigual nivel académico de los exámenes —el criterio lo establece cada comunidad autónoma— está generando una creciente tensión entre familias y estudiantes a la hora de pensar en el siguiente paso: el posterior acceso a las plazas universitarias públicas.

Fuentes de la Consejería Educación de la Comunidad de Madrid detallan para El Confidencial Autonómico que “desde el curso 2002-2003, Madrid ofrece todas sus plazas en abierto. Somos un distrito único para toda España. Lo lógico sería que todos los potenciales alumnos universitarios se enfrentarse con un examen igualmente difícil”.

La realidad, prosigue esta fuente, difiere de este deseo. Los 38.000 alumnos madrileños realizan exámenes de la EBAU objetivamente más complejos que en otras comunidades. “Se han lanzado iniciativas políticas para plantear un formato igualitario, en el sentido de igualmente exigente en todos los puntos de España. La propuesta de una reválida común al final de Bachillerato iba en este sentido. Pero la Ley Celáa significa descender en sentido opuesto”, reflexionan estos interlocutores.

Igualdad por arriba Vs. Igualdad por abajo 

De hecho, recuerdan estas fuentes, la nueva Ley Educativa de Gobierno de Pedro Sánchez incluso permite terminar Bachillerato con varias asignaturas suspensas. Los criterios de la Ley Celáa ya han sido implementados en País Vasco, Cataluña, Baleares, Valencia, Navarra, La Rioja, Canarias, Extremadura y Castilla la Mancha. Así, los alumnos de estas comunidades, al tener exámenes más sencillos y afrontar un recorrido en Bachillerato menos exigente, concurren a la EBAU con una clara ventaja competitiva con respecto a los compañeros de otras comunidades, donde el nivel de esfuerzo es mayor. De ahí la indignación con la difícil prueba de Matemáticas II que tuvieron que hacer frente los examinados madrileños.

"No cuesta lo mismo un aprobado o un sobresaliente en Lugo que en Cádiz", ejemplifica el interlocutor, "pero la nota de corte y el número de plazas no varían; son números concretos y limitados, iguales para todos", remarca esta fuente de la Consejería madrileña de Educación. 

“La solución no consiste en bajar el nivel. Esto no deja de ser pan para hoy y hambre para mañana. En la vida laboral, ya sea profesional, académica o de servicio público, que es para lo que nos preparamos en la universidad, no existen estas bajadas de listones según distritos y zonas. Ahí la competencia, nos guste o no, es total, máxime en el mundo internacionalizado en el que vivimos”, indica la fuente. 

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