Madrid

Un argelino condenado por la Audiencia nacional a dos años de prisión por construir una bomba casera

Estaba acusado de un delito de autoadoctrinamiento yihadista. Fue detenido en 2020 cuando la Policía detectó que estaba dispuesto a “pasar a la acción”

Audiencia Nacional.
photo_camera Audiencia Nacional.

Los avances digitales, el desarrollo de internet y las redes sociales se han convertido en un canal para que la organización terrorista Daesh difunda su propaganda. Estos mensajes, que son atractivos para sus simpatizantes, animan a sus seguidores de Occidente a cometer atentados.

Con el fin de impulsar la acción propagandística, Daesh ha transmitido información a través de plataformas de mensajería instantánea como WhatsApp y Telegram. En un principio intentaban convencer a la gente para viajar y unirse a la Yihad, pero a partir del año 2015, la propaganda dio un giro en su mensaje y el objetivo de esta organización era convencer a sus adeptos de cometer atentados en suelo occidental.

En una de las investigaciones, la Europol tuvo conocimiento de que una persona estaba utilizando grupos de WhatsApp en los que aparecía el avatar de la organización terrorista para autoadoctrinarse. 

Por ello, el 30 de septiembre de 2020, se llevó a cabo una investigación en la que se procedió a registrar el domicilio de un hombre argelino. La Policía encontró en él varios pasaportes, un anillo con el símbolo del Daesh, varios folios impresos con formulaciones de química, cilindros de poliespan y diversos objetos en forma de pastillas blancas. 

En cuanto aparatos tecnológicos, los agentes incautaron tres teléfonos móviles, un ordenador, dos tarjetas de memoria micro SD, dos tarjetas sim y un pendrive. 

98 vídeos, cantos árabes y búsquedas relacionadas con el odio en sus teléfonos

En uno de los terminales que se recuperó de marca Huawei, la Guardia Civil encontró 98 vídeos. Estos archivos estaban relacionadas con el día a día de la organización, con imágenes en las que se enfrentaban a ejércitos iraquíes y sirios y también, con vídeos en los que llamaban a los musulmanes a hacer la yihad. Según la sentencia de la Audiencia Nacional, la procedencia de estos vídeos no se pudo determinar. 

En otro dispositivo electrónico, de marca Xiaomi, la Guardia Civil encontró 26 nashid, es decir, cantos árabes. Para la descarga de estos audios se sirvió de las aplicaciones Shareit y Snaptube. En el tercer teléfono requisado, de marca Oppo, hallaron búsquedas de URL relacionadas con el odio a Francia, sangre, asesinatos y tipos de homicidios.

El acusado completó su proceso de radicalización

Tras llevar a cabo la investigación, los expertos llegaron a la conclusión de que el acusado se había radicalizado. Según la sentencia a la que ha tenido acceso Confidencial Digital, el consumo de propaganda “le ha convertido en una persona dispuesta a pasar a la acción de forma inminente mediante la realización de acciones violentas”. 

El acusado consultó de forma reiterada varias páginas web de propaganda en la que se difunde material multimedia de la banda y cuyo contenido es “idóneo” para aprender a manejar armas de fuego, armas blancas, tutoriales para la fabricación de material incendiario y técnicas de combate cuerpo a cuerpo. 

Además, se pudo comprobar que el condenado accedió a manuales en los que se especificaban cómo efectuar apuñalamientos para asegurar la muerte y en los que explicaban las instrucciones necesarias para confeccionar explosivos compuestos por gasolina y poliespan. 

48 grupos de WhatsApp y 3 de Telegram

El investigado es miembro de tres canales de Telegram, cuyo contenido versa sobre el estudio de obras y escritos de autores salafistas.También participaba en 48 grupos de WhatsApp en los que se han llegado a compartir 12.500 archivos. En estos grupos tenía un rol de participante, es decir, que puede leer la información pero no puede compartirla, ya que esta opción sólo está disponible para el administrador. Algunos de estos grupos son:

- Grupo Yihad y ciencias militares: se difunde contenido militar, imágenes de armas largas, prendas de camuflaje, preparación física y adiestramiento en combates de cuerpo a cuerpo. En él se explica la forma en la que se fabrica un artefacto casero y también, el manual de apuñalamiento.

- Grupo de historia de los árabes islámicos: el contenido del grupo trata sobre la reconquista.

- Grupo pies pesados: en él se produce la difusión de contenido propagandístico. Se alienta a los soldados del califato de todo el mundo a cometer acciones de martirio y a unirse al Estado Islámico.

Asimismo, el investigado administra tres perfiles de la red social Facebook, dos perfiles en Twitter y uno en Instagram. 

Compró materiales para fabricar explosivos caseros 

Como consecuencia de todo lo anterior, tal y como relata la sentencia de la Audiencia Nacional, el acusado decidió “pasar a la acción” y adquirió elementos que permitían comenzar a fabricar aparatos explosivos caseros, como, por ejemplo, celulosa, que es una materia prima básica para la producción de nitrocelulosa y, además, es un componente característico en explosivos de tipo dinamita. Asimismo, también compró poliespan. 

Por otro lado, en el domicilio del investigado, además de encontrar los citados materiales, se llegaron a localizar varios pasaportes porque éste se dedicaba a la elaboración de documentación falsa partiendo de documentos auténticos robados, extraviados o sustraídos.

Por todas las pruebas presentadas, la sección 3ª de la Audiencia Nacional ha declarado culpable al acusado. Por ello, dicho tribunal le ha condenado a dos años de prisión, a ocho de inhabilitación absoluta y a dos de libertad vigilada por un delito de terrorismo relacionado con el autoadoctrinamiento y el autoadiestramiento. Además, el tribunal ha añadido a su condena seis meses más de cárcel por falsificar documentos oficiales. 

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