Estado Autonómico

Ximo Puig, Lambán, PNV y patronales de Madrid y Andalucía protestan en Moncloa por las ayudas para que las empresas regresen a Cataluña

Barones socialistas y empresarios reclaman a Pedro Sánchez que deje de empujar la salida de compañías de sus territorios

Nuria Parlón, Pedro Sánchez y Miquel Iceta, en un acto del PSC.

Barones del PSOE y empresarios de varias comunidades autónomas se sublevan contra la operación del Gobierno dirigida a que las empresas que trasladaron su sede fuera de Cataluña tras el 1-O regresen ahora a territorio catalán, como parte de la “agenda del reencuentro” con la Generalitat trazada por La Moncloa.

La salida de empresas de Cataluña ha vuelto estos días al primer plano de la actualidad a raíz de los indultos del Gobierno a los líderes del ‘procès’.

Días después de que el Consejo de Ministros concediera la medida de gracia a los presos del 1-O, trascendió que el Gobierno urde discretamente con las patronales catalanas conceder incentivos fiscales para que las firmas que salieron inviertan de nuevo en Cataluña

Rebelión de barones socialistas

La salida masiva de empresas de Cataluña en el último trimestre de 2017 no fue una reacción puntual de pánico por la posible declaración unilateral de independencia de Cataluña, sino que se trata de un movimiento de fondo y con más alcance. 

Ahora, según ha podido saber Confidencial Digital por fuentes conocedoras de los contactos, barones socialistas, presidentes de autonomías, como el valenciano Ximo Puig y el aragonés Javier Lambán, han reclamado a Moncloa que deje de incentivar mediante ayudas la vuelta de compañías a Cataluña, es decir, que ahora abandonen sus territorios.

Cabreo hasta del ‘socio’ PNV

En el terreno político, la operación que urde el Gobierno tampoco gusta al PNV, uno de los socios clave del Gobierno, ya que cientos de empresas originarias catalanas llevan instaladas varios años en territorio vasco, en concreto en el entorno de la zona industrial de Bilbao.

Las comunidades limítrofes y cercanas a Cataluña, como ValenciaPaís VascoAragón Baleares, se han beneficiado del desgaste provocado por la confrontación política y social, así como por el sistema impositivo catalán, y de que gran parte de las empresas con un alma inequívocamente catalana han preferido ubicarse en los alrededores de Cataluña en lugar de Madrid, aunque la capital fuera más atractiva en materia fiscal.

En estos territorios cercanos, el flujo de llegada de empresas desde el cuarto trimestre de 2017 es superior al de salidas.

Las salidas de CaixaBank, Sabadell, Codorníu...

CaixaBank, que hace años tiene parte de su dirección operativa en el Paseo de Castellana, en Madrid, es el ejemplo paradigmático de esa actitud, porque trasladó la sede del banco no a la capital de España, como habría sido lógico, sino a Valencia aprovechando que durante la crisis financiera había adquirido el Banco de Valencia.

También hay que resaltar que el traslado de la Sociedad Anónima más antigua de España, Codorníu, desde Sant Sadurni d’Anoia (Barcelona) a Haro (La Rioja); y del Banco de Sabadell desde Barcelona a Alicante. Fueron noticias de impacto no solo económico sino emocional para muchos catalanes.

De las empresas con sede social en Cataluña que cotizan en el Ibex 35, solo Grifols permaneció en Cataluña, mientras que el resto -Gas Natural FenosaAbertisCellnex Colonial, además de los bancos CaixaBank y Sabadell- optaron por el cambio de sede.

“La decisión de sacar las sedes fue suya”

En las comunidades limítrofes con Cataluña recuerdan que la economía catalana “es lo suficientemente atractiva” como para que las empresas regresen “una vez producido el proceso de normalización”.

Insisten también en que “la decisión de sacar sus empresas de Cataluña las tomaron ellos mismos, no el Gobierno, y por tanto no se comprende ahora que el Estado tenga que ayudarles para volver”.

“La propuesta es inaceptable, sin un nuevo modelo de financiación, con el correspondiente reparto de dinero, para el resto de comunidades”, zanjan fuentes de otra de las autonomías socialistas de la que saldrían un buen número de compañías con la ‘operación retorno’ que promueve Moncloa.

Se avecina una nueva bronca en CEOE

El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, tuvo que salir al paso de sus propias declaraciones, en las que apuntó que los indultos a los condenados por el 1-O serían bienvenidos si llevan a “que las cosas se normalicen”. Un posicionamiento que provocó una gran bronca en la junta directiva de la patronal.

Matizando sus palabras, Garamendi recalcó que el objetivo de la CEOE es que “vuelvan” las empresas catalanas que cambiaron de sede con el ‘procès’, “como síntoma de normalidad”, aunque no habló en ningún momento de conceder ayudas a estas compañías para incentivar su regreso.

La operación del Gobierno, en parte respaldada así por el presidente de la CEOE, va camino de provocar una nueva bronca interna en la patronal. Las organizaciones autonómicas, especialmente de Madrid y Andalucía, critican “la maniobra de Sánchez, con el apoyo implícito de Garamendi, para contentar al empresariado catalán”. 

Han salido 4.500 compañías de Cataluña

Según los datos oficiales de traslados de sede social entre las diversas autonomías, proporcionados por el Colegio de Registradores, Cataluña ha perdido desde 2018 cerca de 4.500 compañías, a las que habría que sumar las operaciones que están todavía en proceso o en trámite, iniciadas ya en 2021.

Del total, más de 2.000 empresas han ido a parar a la Comunidad de MadridComunidad ValencianaAragónBalearesAndalucía País Vasco también acumulan varios cientos de ellas. 

Las patronales empresariales de la mayoría de comunidades, con la madrileña CEIM  a la cabeza, se niegan en redondo a estos incentivos fiscales del Gobierno, y han advertido a Garamendi que “esta vez, tras la pifia con lo de los indultos, no le apoyarán” si secunda el plan de La Moncloa.

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