Estado Autonómico

Se retrasa la retirada de la mascarilla en el transporte público por la virulencia de la gripe

Los datos de incidencia son ya los que se suelen contabilizar en enero. Situaciones de saturación en centros de salud por la suma con los casos de Covid

DANCAUSA Y RUIZ ESCUDERO, EN EL INICIO DE LA VACUNACIÓN DE LA CUARTA DOSIS CONTRA EL COVID-19 EN LAS RESIDENCIAS DE MAYORES
photo_camera DANCAUSA Y RUIZ ESCUDERO, EN EL INICIO DE LA VACUNACIÓN DE LA CUARTA DOSIS CONTRA EL COVID-19 EN LAS RESIDENCIAS DE MAYORES

La esperanza de que la pandemia pase a estar completamente controlada tendrá que esperar. El avance de la vacunación iba a implicar que se pudiera dejar de usar la mascarilla en el transporte público este mes de octubre, pero la virulencia con la que ha llegado la gripe este otoño ha llevado a Sanidad a echar el freno. 

La ministra de Sanidad, Carolina Darias, no se cerraba hace apenas unas semanas a la posibilidad de que las mascarillas dejasen de ser obligatorias en el transporte público en las próximas fechas, aunque, como es habitual, se remitió a la “cautela” y a tomar la decisión en función de “lo que propongan los expertos”.

La gripe fue destronada por el coronavirus en los dos últimos años, pero este otoño ha vuelto con fuerza y antes de lo previsto

Según ha podido saber Confidencial Digital por fuentes próximas a Sanidad, el Ministerio ha comenzado a constatar que se ha roto la tendencia de los dos últimos otoños y, desde este verano, vuelve a haber personas ingresadas en planta a causa de la gripe. Hasta el punto de que se están registrando los primeros casos de saturación en centros de salud por la suma con los casos de Covid.

La pandemia había arrinconado a la clásica enfermedad del invierno, pero tanto los datos clínicos como los estadísticos indican que ha vuelto: en toda España hace 15 días que se confirman suficientes contagios como para considerar que hay epidemia de gripe; es decir, que ya hay una incidencia de 50 por cada 100.000 personas en una semana.

En concreto, en los últimos siete días, la incidencia es de 68,4 casos por cada 100.000 habitantes, según datos del informe semanal de vigilancia de gripe, Covid y otros virus respiratorios, que publica el Ministerio de Sanidad.

Niveles de incidencias propios de enero

En Sanidad se ha tenido en cuenta que la virulencia de la gripe suele producirse los meses de invierno, siendo las primeras semanas de enero las de mayor incidencia, lo que ha encendido las alarmas en el departamento que dirige Carolina Darias porque advierten que la epidemia ha comenzado esta vez tres meses antes de lo habitual.

No ocultan la inquietud porque, si se compara con los datos de octubre de 2018, la incidencia de gripe en la población ha aumentado este año diez veces. Y ahora recuerdan que se suma además el incremento de casos de Covid, que se prevé que también aumenten de cara al invierno.

Han llegado a la conclusión de que, tras dos años de pandemia en los que la distancia social y las medidas de protección contra el coronavirus han alejado también a otros virus, este otoño la gripe va a atacar con fuerza a España.

Se retrasa la retirada en octubre

Así las cosas, según ha podido saber Confidencial Digital por fuentes próximas al Consejo Interterritorial de Salud, el Ministerio de Sanidad y las autonomías han decidido retrasar el calendario que contemplaba iniciar una desescalada de las medidas de seguridad, que iba a eliminar la obligatoriedad del uso de la mascarilla en el transporte público en octubre, con la vista puesta en un otoño de caída de contagios por coronavirus.

La previsión era modificar en el decreto la obligatoriedad por una recomendación de llevar mascarilla en el interior de los vagones de metros, trenes, autobuses, aviones, taxis… Sin embargo, la virulencia con la que ha llegado la gripe en el mes de octubre ha alarmado a Sanidad, que ha decidido retrasar la retirada.

Se ha tenido en cuenta que esta es una medida muy esperada por los ciudadanos. Pero destacan que la inesperada virulencia de la gripe obliga a actuar con prudencia y se ha considerado además que es un elemento que forma parte de la vida cotidiana de todos los españoles desde hace ya más de dos años.

La obligación de llevar mascarilla en determinados ámbitos ha sido en España una de las restricciones anticovid que más se han alargado en cualquier etapa de gestión de la pandemia, entre otros motivos, según reconoce a ECD un experto que asesora al Gobierno, “porque es una medida cuyo cumplimiento requiere poco esfuerzo por parte de los ciudadanos” y con un impacto económico prácticamente nulo.

La mascarilla como barrera de protección

Hasta ahora, en el equipo del director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), Fernando Simón, se explicaba que, en el caso del transporte público, no parecía muy lógico usar las mascarillas desde el punto de vista técnico, cuando hay muchos otros espacios donde la población se expone sin restricciones en reuniones masivas, como conciertos, bares y fiestas de los pueblos.

Una cuestión a la que Sanidad venía replicando que la asistencia a estos últimos lugares es voluntaria, mientras que los ciudadanos se ven obligados a usar el transporte para trasladarse al trabajo u otros motivos, razón por la que se justificaba la obligación de llevarla, a la que ahora suma la alta incidencia de gripe.

Sin embargo, en las últimas semanas el departamento que dirige Carolina Darias ha introducido avances en la modificación de otros decretos que contemplan restricciones anticovid, como los controles sanitarios de acceso a turistas en puertos y aeropuertos que eliminó a finales de septiembre el Consejo de Ministros.

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