Estado Autonómico

La propuesta del Ejecutivo a las autonomías: confinamiento sin modificar el estado de alarma

Sanidad les ha pedido que recurran a la Ley de Salud Pública y no apliquen una prohibición general. Permitiría salir de casa solo para trabajar, ir al médico o al banco, comprar…

El Gobierno acude este miércoles al Consejo Interterritorial de Salud con predisposición de escuchar a las autonomías. Existe un clamor para adelantar el toque de queda a las ocho de la tarde, con excepciones como Madrid, que Sanidad ya se ha comprometido a debatir. Pero se reserva además una propuesta sorpresa para dictar confinamientos.

Las comunidades autónomas presionan pero el Ejecutivo central pide calma y tiempo. El ministro de Sanidad, Salvador Illa, ha dado una de cal y otra de arena a los gobiernos regionales, que ven cómo se están disparando las cifras tras las navidades y las medidas adoptadas, algunas de ellas tras las fiestas, no acaban de surtir efecto.

Así, Illa se ha abierto a revisar los horarios contemplados en el toque de queda, pero en cambio ha cerrado la puerta a un nuevo confinamiento domiciliario, como el de marzo del año pasado, y como el que han reeditado algunos países, como Reino Unido.

Una buena parte de Gobiernos autonómicos reclaman cambios en el estado de alarma para poder aprobar restricciones más severas.

El coronavirus se ha descontrolado tras las Navidades y las administraciones autonómicas vuelven a pisar el acelerador en la toma de medidas más drásticas porque entienden que con las herramientas que proporciona el estado de alarma no tienen suficiente.

Algunos gobiernos van más allá, y Andalucía, Castilla y León, Murcia o Asturias han pedido al Ejecutivo de Pedro Sánchez que vuelva a poner sobre la mesa el confinamiento domiciliario.

Por el momento, Ciudadanos apoya esta reclamación y pide un “confinamiento inteligente”. El PP se ha mostrado dispuesto a estudiar la medida si Sanidad la propone. Organizaciones de profesionales sanitarios también presionan en este sentido.

Antes de esperar a que el Gobierno autorice el cierre total, algunas autonomías como Galicia, Castilla y León, Andalucía o La Rioja han reclamado y recomendado a su población a que se autoconfine.

Confinamiento sin nueva alarma

Pero el Ministerio de Sanidad considera que aquellos territorios que defienden que la medida es urgente pueden decretarlo de forma independiente, sin necesidad de recurrir al paraguas de la excepcionalidad.

Es la respuesta que trasladará Salvador Illa este miércoles en el Consejo Interterritorial de Salud, según ha podido confirmar Confidencial Digital por fuentes conocedoras de los preparativos del encuentro previsto entre el Gobierno y las comunidades autónomas.

Explican que el ministro de Sanidad responderá a las reclamaciones con que la Ley Orgánica 3/1986, de 14 de abril, de Medidas Especiales en Materia de Salud Pública, sirve también en este caso para ordenar el encierro en casa de la población.

La tesis del Ejecutivo central es que aquellos presidentes regionales que así lo decidan pueden ordenarlo y reclamar posteriormente la autorización judicial, como venía sucediendo antes de que se decretara el estado de alarma de seis meses.

Se ha sugerido de hecho a los Ejecutivos autonómicos ‘rebeldes’ que pueden sortear el veto judicial con un decreto ley que modifique la Ley de Salud Pública para poder restringir movimientos.

En concreto, se recomienda que, en lugar de emplear la fórmula “la población tiene que permanecer en su domicilio y la circulación por las vías de uso público tiene que responder a alguno de los siguientes supuestos”, se opte por una expresión más flexible: “Se permiten las salidas del domicilio y la circulación por las vías de uso público en los supuestos siguientes”.

Los supuestos que se contemplan son, fundamentalmente, salir a trabajar, a comprar, a realizar gestiones administrativas, cuidar de ancianos o niños o causas de fuerza mayor, entre otros.

Un confinamiento más “quirúrgico”

La responsabilidad de la decisión recaería de ese modo exclusivamente en la comunidad autónoma que decidiera dar el paso.

Además, no sería necesario un confinamiento domiciliario generalizado, sino más “quirúrgico” y restringido a aquellas zonas con niveles de contagio, ocupación de los hospitales y evolución más preocupante, aseguran las fuentes de Sanidad consultadas por ECD.

Hay que recordar que no existe precedente ninguno en el que una medida semejante -de confinamiento domiciliario generalizado forzoso- haya sido realmente puesta en marcha tras ser sometida a autorización judicial.

No a modificar el estado de alarma

Mientras, la pandemia se ha desbocado de nuevo. La tercera ola está registrando cifras récord de contagios, con 34.291 en el último registro reportado por Sanidad este martes, y la presión hospitalaria no para de crecer.

Pero el Gobierno, de momento, no quiere oír hablar de encerrar a la gente en sus casas como en marzo. “No contemplamos un confinamiento domiciliario”, aseguró este lunes el ministro Illa.

El argumento que esgrime es que no fue necesario confinar a la población para doblegar la segunda ola y no lo será para esta tercera. El cierre total garantiza la contención del virus, pero tiene derivadas económicas, sociales y de salud mental.

Además, no es solo una cuestión de que la medida sea más o menos eficaz, sino que comporta dificultades políticas y jurídicas para el Ejecutivo, pues un nuevo encierro de la población en sus domicilios tendría que ser aprobado por el Consejo de Ministros y luego ratificado por el Congreso.

El titular de Sanidad ha reconocido en cualquier caso que los números a día de hoy son “muy preocupantes”, con una incidencia de 714 contagios por cada 100.000 habitantes este martes, una cifra que va a más. “Pero sabemos cómo doblegar esta tercera curva”, ha sentenciado.

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