Estado Autonómico

El amianto crea efectos muy graves en cuarteles del Ejército en Sevilla, Navarra, Cáceres y Cartagena

Defensa va a retirar tuberías de agua para el consumo y cubiertas de barracones y talleres que están compuestos de fibrocemento

  1. Tuberías de agua hechas de fibrocemento
  2. Efectos “muy graves”
  3. Alertas por amianto en las Fuerzas Armadas
  4. Más casos en el CEFOT de Cáceres
  5. “Plan de desamiantado”
  6. El Copero (Sevilla)
  7. Tentegorra (Cartagena)
  8. Aizoáin (Navarra)
  9. Reconocimientos médicos
  10. Fibrocemento en numerosos cuarteles
Centro de Formación de Tropa (CEFOT) nº 1 de Cáceres.
Centro de Formación de Tropa (CEFOT) nº 1 de Cáceres.

“Contaminación por amianto. Probabilidad: muy alta. Efectos: muy graves”. Es la evaluación de análisis de riesgos laborales no eliminables que hace la Dirección de Infraestructuras del Ejército de Tierra para las obras de “Sustitución de las acometidas de agua de consumo a diferentes edificios”, en el Acuartelamiento de Santa Ana.

Esta base militar, situada en Cáceres, acoge el Centro de Formación de Tropa nº 1 (CEFOT 1), donde se forman los recién ingresados en la Escala de Tropa y Marinería del Ejército de Tierra, antes de ser destinados a las diferentes unidades.

Confidencial Digital ha comprobado que ya en febrero de este año el Ejército de Tierra aprobó los pliegos de este contrato, cuyo importe supera los 131.000 euros. El objetivo es “sustituir las actuales acometidas de agua fría de consumo humano a diferentes edificios por el mal estado en que se encuentran al tratarse de canalizaciones férricas con gran pérdida de sección, provocando además problemas de salubridad”.

Tuberías de agua hechas de fibrocemento

Un plano que acompaña la documentación del proyecto muestra que gran parte de las tuberías del CEFOT 1 son de fibrocemento, un material que durante muchos años se utilizó en la construcción de edificios y otras infraestructuras, como revestimiento para aislar e impermeabilizar.

El fibrocemento está formado por un aglomerante, como cemento o un silicato de calcio, que se refuerza con fibras orgánicas, minerales o fibras inorgánicas sintéticas. Esas fibras de refuerzo solían ser de amianto, también llamado asbesto. Al descubrirse que el amianto puede provocar cáncer, se empezaron a usar otros materiales como la fibra de vidrio.

El fibrocemento de buena parte de las tuberías del Centro de Formación de Tropa y Cáceres puede contener amianto, según reconoce el Ejército en la documentación del contrato.

Efectos “muy graves”

Por eso establece que los operarios que se encarguen de los trabajos de sustitución de las tuberías de agua deberán llevar de forma permanente “monos anticontaminación por amianto”, como parte del equipo de protección individual.

La probabilidad “alta” y los efectos “muy graves” de la contaminación por amianto aparecen en varias tablas de evaluación de riesgos de esta obra.

Alertas por amianto en las Fuerzas Armadas

Esta licitación pública para retirar tuberías de fibrocemento con amianto es un ejemplo, no la única, de los trabajos que prepara el Ejército de Tierra para retirar de diferentes instalaciones este material que puede resultar cancerígeno.

Así lo ha podido comprobar Confidencial Digital, que ha consultado otras licitaciones públicas de Tierra que tienen por objeto la retirada y sustitución de fibrocemento con amianto en cuarteles y bases militares.

La alerta por la presencia de amianto repuntó el pasado verano en las Fuerzas Armadas, cuando el diario El Mundo reveló que operarios especializados aseguraban que kilómetros de cañerías que conducen el agua caliente en la base aérea de Torrejón de Ardoz (Madrid) están recubiertas por uno de los tipos de amianto más peligrosos, el amianto friable, que se usaba hace décadas como material aislante.

El Ejército del Aire no sólo trabaja para retirar cuanto antes el amianto en Torrejón, sino que también en las bases de Gando (Gran Canaria), Villanubla (Valladolid) y La Virgen del Camino (León) hay proyectos en marcha para eliminar este material.

Lo mismo ocurre en la Armada, que en su día se vio muy afectada por la presencia de amianto en buques y submarinos. Al menos en la Base Naval de La Carraca, en Cádiz, va a sustituir una tubería de fibrocemento que conduce agua.

Más casos en el CEFOT de Cáceres

La licitación sobre las acometidas de agua de consumo humano no es la única que el Ejército de Tierra ha abierto recientemente y que tiene relación con la presencia de amianto en cuarteles militares. Hay otros, e incluso al menos dos más relacionados con el Acuartelamiento de Santa Ana, en Cáceres.

La Jefatura de Intendencia de Asuntos Económicos Sur, del Ejército de Tierra, ha adjudicado ya a una empresa de construcción la reforma de la red de aguas residuales del mismo cuartel en el que se encuentra el CEFOT 1.

El objetivo en este caso es “mejorar el funcionamiento de la EDAR del CEFOT nº 1 reduciendo el volumen de recogida de aguas pluviales que provoca constantes problemas en el funcionamiento del reactor biológico, colocando rejillas de recogida de aguas de escorrentía en cabecera y derivándolas a cauce natural, evitando la entrada de esas aguas en la misma. Así mismo se reparará la EDAR con el fin de controlar los parámetros exigidos por la Consejería en su vertido a cauce natural”.

Los pliegos de este contrato no citan el fibrocemento, pero sí que establecen la obligación de utilizar de forma permanente monos anticontaminación por amianto, ya que la contaminación por este material presenta una probabilidad “alta” y efectos “muy graves”.

“Plan de desamiantado”

El mismo órgano de contratación ha adjudicado también en los últimos meses un tercer contrato relativo a las instalaciones del Centro de Formación de Tropa en Cáceres, y que menciona el amianto.

En este caso se trata de la demolición de cuatro barracones o naves, “debido al estado de ruina que presentan”. Son barracones prefabricados, “que no tienen ningún uso y se encuentran en un estado lamentable de conservación debido al paso del tiempo y a los efectos de la climatología”. Por eso se van a demoler, para recuperar una superficie sobre la que se podrían levantar nuevas construcciones.

Los barracones, especialmente en las cubiertas o tejados, parecen presentar señales de contener amianto, ya que en las instrucciones de las obras se indica que “previa al desmontado de las cubiertas de los cuatro barracones se realizará un proyecto medioambiental, incluyendo plan de trabajo de la actividad y plan de SS de la medición de desamiantado y se presentará ante la autoridad competente”.

Además, “se realizará todo lo descrito en la partida según legislación vigente sobre material contaminado por amianto. Se desmontarán las cubiertas, se paletizarán junto con los remates y se transportará a vertedero para su gestión siguiendo los protocolos de actuación”, y “se instalarán las protecciones colectivas según plan de desamiantado tales como cabinas y duchas. En todo momento se contará con la presencia de un equipo de medida para garantizar la seguridad de los trabajadores”. Se contempla retirar placas de fibrocemento, que serán depositadas en un vertedero autorizado por la Junta de Extremadura.

Los documentos recogen expresamente que una de las tareas será la “demolición de cubrición de placas onduladas de fibrocemento con contenido de amianto, por empresa con alta en RERA”, el Registro de Empresas con Riesgo de Amianto.

Se deberá determinar si el amianto es friable o no friable (el de Torrejón, según El Mundo, era friable), y se exigen una serie de requisitos especiales para cumplir la legislación sobre retirada de este material peligroso: avisar con 48 horas a la autoridad laboral competente, informar de la relación de los trabajadores implicados, detallar las medidas preventivas para limitar la generación y dispersión de fibras de amianto (que es lo que más peligro de contaminación tienen), así como informar a los trabajadores sobre los riesgos existentes y las precauciones a adoptar.

El Ejército prevé tener que retirar unos 608 metros cuadrados de materiales de construcción que contengan amianto en esos barracones del CEFOT de Cáceres.

El Copero (Sevilla)

Más allá de ese Centro de Formación de Tropa nº 1, Confidencial Digital ha podido comprobar que el Ejército de Tierra ha iniciado los trámites para retirar amianto de otros acuartelamientos. La Base de El Copero, en Dos Hermanas, muy cerca de Sevilla, acoge unidades del Regimiento de Transmisiones nº 32 y del Regimiento de Artillería Antiaérea nº 74.

La Jefatura de Intendencia de Asuntos Económicos Sur sacó a licitación en agosto un contrato de “sustitución cubiertas fibrocemento 4 talleres edificio 051, 053/054, 056/057, 059 Base El Copero, Sevilla”. Se trata de sustituir las cubiertas de fibrocemento de los edificios destinados a talleres de la Base El Copero.

En primer lugar “se procederá inicialmente al desmontaje de cobertura de chapa de acero y elementos de fijación, sujeta mecánicamente sobre correa estructural y retirada de placa de aislamiento en las cubiertas inclinadas que cuenten con estos elementos sobre las placas de fibrocemento”.

Posteriormente “se procederá al desmontaje de cobertura de placas de fibrocemento con amianto y elementos de fijación, sujeta mecánicamente sobre correas estructurales, por empresa cualificada e inscrita en el Registro de Empresas con Riesgo al Amianto”.

En estos trabajos en El Copero, el Ejército de Tierra contempla que “los residuos peligrosos con contenido de amianto procedentes del desmontaje del techado de placas de fibrocemento existente se transportarán a vertedero específico, instalación de tratamiento de residuos de construcción y demolición externa a la obra o centro de valorización o eliminación de residuos, previamente plastificados y paletizados”.

Se espera retirar más de 260 metros cuadrados de materiales de construcción que contienen amianto.

Tentegorra (Cartagena)

Las canalizaciones de agua del Acuartelamiento Tentegorra, en Cartagena, también va a ser objeto de obras de retirada de amianto. En este cuartel se encuentran parte de los efectivos del Regimiento de Artillería Antiaérea nº 73.

El Ejército de Tierra va a modificar “el tramo VII de agua potable que abastece el Acto. “Tentegorra”, motivada por las continuas roturas en dicha red de abastecimiento”. Aunque el problema es este, Tierra reconoce que “el actual trazado discurre bajo el acerado y calzada y está compuesto por ramales de fibrocemento y diversas llaves de corte y maniobra alojadas en arquetas accesibles, las cuales por posibles cambios de presión en el abastecimiento generan continuas roturas de las canalizaciones y/o uniones con diversas válvulas, codos, tes, etc.”.

De nuevo, en la documentación se cita la normativa de tratamiento de residuos de amianto, y se establece la necesidad de depositar en contenedores adecuados “placas de fibrocemento”.

Aizoáin (Navarra)

A estos casos se añade otro, sobre el que la Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME) hizo consultas al Ejército de Tierra. Esta asociación pidió datos sobre la existencia de tubos de fibrocemento en una arqueta del Acuartelamiento Aizoáin. En este cuartel de Berrioplano (Navarra) tiene su base el Regimiento de Infantería ‘América’ 66 de Cazadores de Montaña.

El Mando de Personal del Ejército de Tierra respondió a la consulta de ATME con un informe de la Inspección General del Ejército, “como órgano responsable de la protección medioambiental y la prevención de riesgos laborales en la vida y funcionamiento de las unidades”.

En ese informe se declara que el material de fibrocemento existente en el Acuartelamiento Aizoáin (cubiertas) es del tipo“no friable” (no se desmenuza), y su mera presencia no supone riesgos para la salud si no es manipulado. Admite que se ha constatado que presumiblemente existe material fibrocemento (tubos) no friable en una de las arquetas previamente inutilizadas en el acuartelamiento y rellenadas con escombros.

Además, se supone que la arqueta mencionada en la información aportada por la asociación (actualmente sellada) también contiene material de este tipo. La presencia de fibrocemento con amianto en la alcantarilla “no supondría en sí misma un riesgo para la salud, en ausencia de manipulación, pero se considera adecuada y necesaria su retirada por una empresa especializada y registrada”.

También se indica en la información facilitada por el Ejército de Tierra que el personal que introdujo en la arqueta los tubos, y sus mandos directos, desconocían la posibilidad de que dicho material contuviera fibrocemento, creyendo que se trataba de cemento. “En ningún caso hubo una orden o instrucciones para vulnerar normativa de prevención de riesgos laborales”, según la Inspección General del Ejército.

Según el Ejército, siempre que se ha procedido en el Acuartelamiento Aizoáin a la retirada de alguna cubierta u otra instalación con material de fibrocemento se han llevado a cabo las actuaciones por parte de empresas especializadas y registradas. Afirma que “se desconoce con certeza la procedencia del material (tubos) objeto de la información de ATME, el momento en que fue desmantelado de su instalación y ubicado en los depósitos de escombros. Tampoco por quién fue realizada esta acción (empresa contratada o personal del acuartelamiento)”.

Reconocimientos médicos

Con esos informes, según la respuesta recibida por la Asociación de Tropa y Marinería Española, la jefatura del Acuartelamiento Aizoáin va a acometer varias actuaciones:

-- Solicitar un reconocimiento médico específico para el personal que participó en los trabajos de almacenamiento de este material en las alcantarillas.

-- Realizar una medición específica de presencia de amianto en el ambiente en el edificio con cubierta de fibrocemento que se ocupa permanentemente y cuya cubierta se encuentra en peor estado.

-- Realizar asimismo mediciones en el resto de edificios con material de fibrocemento.

-- Retirar el material de las arquetas y alcantarillas con presencia identificada de fibrocemento. Que la retirada la realice una empresa especializada inscrita en el registro de empresas con riesgo de amianto (RERA).

-- Reparación de la placa deteriorada en el edificio con cubierta de fibrocemento por parte de una empresa especializada inscrita en el registro de empresas con riesgo de amianto (RERA).

-- Además, por parte de la Jefatura de la Tercera Subinspección General del Ejército (Pirenaica) l se reforzará la información a todo el personal de las bases y acuartelamientos de responsabilidad de la SUIGEPIR sobre riesgos generales en los lugares de trabajo y, especialmente, de los riesgos al manipular materiales con fibrocemento y/o amianto, dejando constancia documental de las actuaciones llevadas a cabo y todo ello con la participación de los servicios prevención de riesgos laborales correspondientes.

-- Se ha ordenado la realización de un expediente de información previa a cargo de un oficial instructor ajeno a la cadena de mando de la Unidad de Servicios del Acuartelamiento y cuyas conclusiones deberán permitir un mayor esclarecimiento de los hechos y, en su caso, la posible determinación de presuntas negligencias en las actuaciones llevadas a cabo.

Fibrocemento en numerosos cuarteles

Tal y como se contó en estas páginas, el Ministerio de Defensa ha reconocido por escrito que el fibrocemento con fibras de amianto se encuentra en un buen número de bases, si bien puntualiza que este material sólo supone peligro para la salud si se liberan las fibras.

-- “Por su año de construcción, en un número importante de las instalaciones de las FAS existe amianto, limitándose, en la mayor parte de los casos, a fibrocemento en cubiertas de tejados y paredes de talleres, hangares y aparcamientos de vehículos, así como en tuberías bajantes en edificios, generalmente al aire libre, dónde no supone un riesgo”.

Por eso la clave es la manipulación del material: se debe retirar con técnicas especializadas, para evitar que la retirada o ruptura de las placas de fibrocemento provoque la dispersión de fibras de amianto, lo que llevaría a que se contamine el personal.

En los últimos años, el Ministerio de Defensa ha reconocido a 80 militares la contaminación con amianto, que les provocó enfermedades como cáncer, como daño en acto de servicio. Entre ellos, reconoció como acto de servicio el fallecimiento del almirante Francisco Javier González-Huix, quien fue Jefe del Estado Mayor Conjunto (JEMACON).

La justificación fue que se había determinado una relación directa entre el cáncer de pulmón que desarrolló, y el tiempo que pasó en buques y submarinos de la Armada en los que se utilizaba el amianto como material aislante.

Entrada al acuartelamiento de Tablada (Sevilla).
Entrada al acuartelamiento de Tablada (Sevilla).

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