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La fiesta de Haloween “no es una fiesta cristiana, mucha gente la celebra y no sabe lo que significa”. La Conferencia Episcopal Española analiza lo que rodea a este día

En vísperas de la célebre festividad de todos los Santos, muchos se suman a las corrientes americanas con la celebración de Halloween, a veces porque buscan cierto sentido religioso, pero en un lugar equivocado. Desde la Conferencia Episcopal Española aseguran que mucha gente celebra Haloween sin saber lo que verdaderamente significa. No es una fiesta cristiana porque "Dios no se ríe de la vida y tampoco los muertos vuelven hasta nosotros, si no que descansan en paz".

Religión Confidencial ha querido conocer la opinión de los obispos españoles sobre una fiesta que se ha extendido de manera sustancial en los últimos años. La Conferencia Episcopal ha respondido con un detallado análisis para explicar la fiesta de Halloween desde una perspectiva católica, un texto escrito por el sacerdote Jesús Campos Santiago.

El artículo explica que el signo más característico de esta fiesta pagana es la calabaza con la luz, pues representa una leyenda irlandesa de un "hombre malo, Jack, que engañó al demonio". Prosigue contando que por su maldad no pudo entrar en el cielo y como había engañado al demonio tampoco pudo entrar en el infierno, "por eso se pasea durante la noche por el mundo con la calabaza que usa como si fuera una linterna".

Respecto al origen de esta celebración en Irlanda, se explica porque antes de que el Evangelio fuera anunciado en tierras europeas los pueblos que la formaban "eran muy supersticiosos ". Creían en brujas, magos y druidas y en en fantasmas, espíritus, hadas, seres todos de fantasía.

La Conferencia Episcopal cuenta en el artículo que en esa época se pensaba que durante la noche del 31 de octubre los muertos volvían para molestar a los vivos. "Era importante encender fuegos y lámparas para ahuyentarlos y disfrazarse para confundirlos".

En el siglo IX, el Papa Gregorio IV fue la persona que puso la fiesta de Todos los Santos el día uno de noviembre. Desde el punto de vista de la fe cristiana se afirma que "los cristianos recuerdan con esta fiesta la invitación que Dios mismo nos hace a ser santos como Él y nos pone el ejemplo de aquellas personas que lo han logrado a lo largo de nuestra historia".

Respecto a los disfraces, la Conferencia Episocpal es tajante: "Dios nos mira sin careta ni disfraz". El texto enviado a Religión Confidencial se especifica la necesidad de desvincular Halloween de la celebración resligiosa: "En ningún caso esta fiesta es una celebración cristiana, ni tiene parecido con lo que creemos los cristianos durante nuestra vida y con lo que celebramos cada año al comienzo de mes de noviembre: la fiesta de Todos los Santos. Fiesta grande, llena de Dios, de vida, de alegría y santidad".

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