Ceuta y Melilla

España dice 'No' al proyecto de la UE de crear una gran 'reserva' de inmigrantes en Ceuta y Melilla

Pedro Sánchez ha conseguido el apoyo del eje franco-alemán para la devolución inmediata de los irregulares

Pedro Sánchez
photo_camera El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

La crisis de Ceuta ha desatado la alerta en el Gobierno. Moncloa se ha movilizado para mandar un mensaje de firmeza, con el refuerzo de los efectivos de policía y militares, pero con el objetivo de acallar las voces en Europa que volvían a reclamar convertir Canarias, Ceuta y Melilla en una gran ‘reserva’ de inmigrantes.

Pedro Sánchez decidió comparecer de forma extraordinaria para tratar de tranquilizar a los ciudadanos frente a las imágenes de miles de personas cruzando a nado y a pie los espigones fronterizos que separan la ciudad autónoma de Marruecos.

El Consejo de Ministros se celebró en este ambiente de inquietud, y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, compareció en la habitual rueda de prensa tras la reunión del Gobierno de los martes y desplazarse inmediatamente después hasta Ceuta.

Sánchez canceló su agenda del día con un viaje que tenía previsto a París para ocuparse de la crisis y se trasladó también a la ciudad autónoma tras la comparecencia institucional que protagonizó a mediodía en La Moncloa.

Un “problema de seguridad nacional”

Moncloa ha dado orden de enfocar la crisis como un “problema de seguridad nacional” y ha garantizado que el Gobierno protegerá la frontera.

Grande-Marlaska ha reivindicado que España está devolviendo rápidamente a parte de los inmigrantes que han entrado irregularmente en el país, pero la situación está lejos de controlarse y las imágenes ofrecidas por las televisiones, con centenares de personas esperando para saltar y algunas haciéndolo a nado, tienen preocupado al Gobierno.

No dejar la puerta abierta a la acogida

España se ha enfrentado en las últimas horas a una nueva amenaza procedente de la Unión Europea relacionada con el problema de la inmigración. El Gobierno ha venido mostrándose dispuesto en los últimos años a una política de acogida. Entre otras cosas, porque el país cuenta con una amplia red de Centros de Internamiento de Extranjeros.

En este sentido, el objetivo de Pedro Sánchez desde que llegó a La Moncloa ha sido comprometerse a potenciar esos CIEs, incluso con la construcción de nuevos centros en España, a cambio de que la Unión Europea se implicara en la financiación.

Una posición que volvió a ser aprovechada este martes por países del norte y del este de Europa, ante la gravedad de la avalancha migratoria en la frontera con España, para promover que no solo Ceuta, sino también Canarias y Melilla, se convirtieran en “grandes CIEs europeos”. Esto es, en una gran ‘reserva’ de inmigrantes ilegales.

Defendían que era la forma más sencilla de que los migrantes procedentes de África no siguieran camino al norte de Europa. Países como Bulgaria defendieron retenerlos ahí, concentrarlos en esos territorios españoles, para impedir el acceso al resto del continente.

Una gran ‘reserva’ de inmigrantes

El movimiento de algunos países europeos “asustó” en Bruselas y en Moncloa ante la posibilidad de que todo el archipiélago y las dos ciudades autónomas pudieran llegar a convertirse en sedes de acogida masiva, es decir, en tres grandes ‘reservas’ permanentes de inmigrantes.

De ahí que el Gobierno de Pedro Sánchez se haya visto obligado a endurecer su postura inicial sobre la inmigración, con el apoyo de los principales socios europeos, ante el riesgo de que “se le volviera en contra”.

En Presidencia reconocen a ECD que en el equipo del presidente inquietó enormemente la información que recibió sobre el proyecto que comenzaba a gestarse en Europa para que Canarias, Ceuta y Melilla se convirtiesen en un nuevo Lesbos (Grecia) o Lampedusa (Italia), que ya sirvieron como escudo del continente europeo frente a los flujos migratorios tradicionales y de refugiados en el Mediterráneo.

Hay que recordar que Bruselas ha defendido en alguna ocasión, aunque nunca de forma oficial, que el Gobierno griego debía dejar a los refugiados bloqueados en islas como Lesbos, Kos o Samos.

España logra que Europa se implique

Moncloa ha destacado que España ha logrado que Europa se implique. Pedro Sánchez ha conversado este martes con el responsable de Política Exterior de la UE, Josep Borrell, y el presidente del Consejo, Charles Michel.

España reivindica que no es solo su frontera la que Marruecos está poniendo en peligro al permitir que miles de menores y jóvenes se lancen a cruzarla a nado. Es también la de la Unión Europea.

Los mensajes desde la UE se han sucedido. Margaritis Schinas, vicepresidente y responsable de inmigración, ha señalado que “la frontera española de Ceuta es una frontera europea” y ha trasladado la “plena solidaridad con España”. La presidenta, Ursula Von der Leyden, ha lanzado un tuit en castellano: “Europa expresa su solidaridad con Ceuta y España. Necesitamos soluciones comunes europeas para gestionar la inmigración”.

Pacto Sánchez-Macron-Merkel

Por si fuera poco, fuentes del Gobierno, a las que ha tenido acceso Confidencial Digital, revelan que la amenaza de los países del norte y el este de Europa con la propuesta de convertir a Canarias, Ceuta y Melilla en “los CIEs de toda Europa” ha provocado también el cierre de filas con España de varios destacados socios europeos como Alemania y Francia.

Ante el escenario que planteaban los países del Este, liderados por Bulgaria, el presidente francés, Emmanuel Macron, decidió “llevar la voz cantante” y reivindicar la creación de campos de refugiados por toda Europa porque tampoco quiere tener “al sur de su país” a todos los migrantes. Una postura que se apresuró a apoyar Pedro Sánchez.

Macron, por su parte, también alcanzó un pacto con Angela Merkel en la misma dirección, que se sumó a las tesis de Francia y España sobre una “responsabilidad solidaria”, de todos los países de la Unión, con respecto al problema de la inmigración.

Por si fuera poco, el pacto de Sánchez con Macron ha sido muy bien visto en Alemania y, gracias a ello, Moncloa ha arrancado a Merkel el compromiso de apoyar a España ante la UE si aumenta la presión migratoria en la frontera con Ceuta y Melilla.

En el Ejecutivo se da por hecho que el flujo migratorio va a continuar, se recuerda que países de tránsito como Marruecos u otros del norte de África están sufriendo también la presión de otros subsaharianos y se destaca que la crisis se enmarca en una pandemia que ha cerrado fronteras en países de tránsito y, por tanto, dificulta las políticas de repatriación.

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