Cataluña

El ex JEMAD Alejandre revela específicamente la directiva que Cospedal le encargó para intervenir en Cataluña

Cuenta en un libro que el plan contemplaba prestar apoyo logístico a las Fuerzas de Seguridad, la vigilancia de instalaciones sensibles... Se inspiraba en el despliegue posterior a los atentados del 11-M

Fachada del cuartel de El Bruc en Barcelona.
photo_camera Fachada del cuartel de El Bruc en Barcelona.

El Jefe del Estado Mayor de la Defensa entre marzo de 2017 y enero de 2020, el general de Ejército en la reserva Fernando Alejandre, publica el 2 de marzo un libro con su visión sobre la defensa de España.

En ‘Rey servido y patria honrada’, el ex JEMAD Alejandre rememora su paso por el cargo de responsable de la estructura operativa de las Fuerzas Armadas y su relación con las ministras de Defensa María Dolores de Cospedal y Margarita Robles, reflexiona sobre el papel de las Fuerzas Armadas en la sociedad española y analiza las amenazas y el entorno de defensa y seguridad al que se enfrenta España.

El libro, editado por Deusto, saldrá a la venta el 2 de marzo.

Las Fuerzas Armadas, excluidas

El general Alejandre habla en su libro de los meses de tensión que se vivieron en Cataluña entre agosto de 2017, cuando una célula yihadista asesinó a 16 personas en Barcelona y en Cambrils, y los sucesos de octubre, con el referéndum independentista del 1 de octubre y la declaración de independencia en el Parlament.

El punto de partida de su relato son los atentados yihadistas del 17 de agosto. El ex JEMAD recoge la sorpresa mayúscula que se llevó cuando, a las pocas horas de los ataques, el director del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS), el general Francisco Rosaleny, le aseguró que “nadie en el Departamento de Seguridad Nacional pensaba en convocar ni el Consejo de Defensa Nacional ni el de Seguridad Nacional”.

El director de la inteligencia militar le reveló al entonces JEMAD que “se le había dicho de forma pseudoficial, pero tajante, que tampoco se iba a convocar al comité del que él era miembro, y que la situación, dada la especial sensibilidad del tema catalán, se iba a gestionar y controlar sin contar con las Fuerzas Armadas”.

Despliegue militar

Hay que recordar que en esas fechas se habló de la opción de que el Gobierno elevara al máximo, el nivel 5, la alerta antiterrorista, que llevaba tiempo en el 4.

La comisión de un atentado mortal en suelo español parecía motivo para elevar esa alerta al nivel superior, que podía conllevar el despliegue de militares en las calles, como se había hecho en otros países europeos donde en esos años se produjeron atentados yihadistas, como Francia.

La alerta antiterrorista se solapó semanas después con la tensión por la cercanía del referéndum independentista que el Govern de Cataluña estaba decidido a celebrar el 1 de octubre, aunque fuera suspendido por el Tribunal Constitucional.

En todo ese contexto, en esas fechas de 2017 se especuló con planes del Gobierno para desplegar a militares. El general de Ejército en la reserva Fernando Alejandre detalla en qué consistieron esos planes, y cómo se fraguaron.

Plan de apoyo a las Fuerzas de Seguridad

“Cuando me di cuenta de la gravedad de la situación”, explica en su libro el general Alejandre, “decidí pedirle al teniente general jefe del Mando de Operaciones que nos viéramos en mi despacho. Tras alertarle telefónicamente de mis preocupaciones, le pedí que nos viéramos en unos días y que me hiciera el favor de revisar y, si era preciso, actualizar uno de los planes de contingencia que recordaba que teníamos preparados”.

El JEMAD entre 2017 y 2020 explica que el plan elegido era “el que está establecido para apoyar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado”. Incluía “acciones muy variadas, desde el apoyo logístico a la protección de puntos o instalaciones sensibles”.

Ese plan ya fue aplicado años antes: es el que se puso en marcha en marzo de 2004, “tras los atentados del 11-M, cuando hubo que dar protección a vías de ferrocarril y estaciones”. En 2017, el JEMAD y el comandante del Mando de Operaciones creyeron que “sería un buen punto de arranque”, y que “sobre esos cimientos planearíamos una operación escalable que se fuera ajustando en cada momento, en función de cómo evolucionara la situación”.

Cospedal le pidió un borrador

El general Alejandre cuenta en el libro cómo se coordinó la preparación de ese plan con el Ministerio de Defensa. Revela que la ministra, María Dolores de Cospedal, se mostró “preocupada porque no hubiera la más mínima filtración de lo que íbamos a hacer”, pero “estuvo de acuerdo en que había que estar preparados”.

Así que Cospedal le pidió al entonces JEMAD “que, para mantener el círculo aún más cerrado, fuera yo mismo quien redactara un borrador de esa directiva” para activar a los militares.

Él redactó la directiva, Cospedal la firmó un par de días más tarde, “poniéndola en formato de carta”. El general Alejandre relata que “con esa carta viajé hasta la decisión de las Cortes de aplicar el artículo 155 de la Constitución. En ningún momento hizo falta mostrarla”.

Los CDR y los Mossos

En esta parte del libro dedicada a lo sucedido en Cataluña en la segunda mitad de 2017, el general de Ejército en la reserva revela también que “por diversas fuentes se contaba con información bastante fiable de la situación, incluidas las capacidades de esos CDR [Comités de Defensa del Referéndum, y después Comités de Defensa de la República] y la situación del cuerpo de Mossos de Escuadra”.

Sobre los Mossos, explica que la información que manejaban era que “dado que sus cadenas de mando estaban tremendamente politizadas, no iban a poder actuar por mucho que la mayoría de ellos fuera eso lo que pretendieran”.

Acusaciones del independentismo

La duda de si el Gobierno de Mariano Rajoy estaba dispuesto a desplegar a las Fuerzas Armadas para evitar la secesión que pretendían los independentistas se ha planteado recurrentemente desde 2017.

En noviembre de ese año, ya abortada la intentona secesionista, la secretaria general de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Marta Rovira, declaró que el Gobierno de Rajoy había amenazado al Govern de Puigdemont con un escenario de “muertos en las calles”.

Rovira explicó que Carles Puigdemont y Oriol Junqueras recibieron la información -no dijo de quién- de que “estaban entrando armas en Cataluña y que el Ejército estaba viniendo”, en concreto en Sant Climent Sescebes (Gerona), donde el Ejército tiene una base militar.

Esas acusaciones no fueron avaladas por más testimonios ni pruebas. Lo único que se supo con certeza es que algunos antidisturbios de la Policía Nacional se alojaron en el cuartel de El Bruc, en Barcelona, y en Sant Climent Sescebes (Gerona), y que algunos vehículos militares trasladaron camas y duchas portátiles para los alojamientos de los agentes.

En esos meses, la ministra de Defensa se limitó a declarar que planes de contingencia había muchos, pero que estaba convencida de que no sería necesario recurrir a las Fuerzas Armadas por la crisis en Cataluña.

Así lo afirmó en septiembre de 2017, antes del 1-O y de la declaración de independencia, e incluso el 12 de octubre de ese mismo año. Aunque meses después sí aseguró que había planes militares, pero los enmarcó en la obligación de estar preparados para cualquier escenario.

En octubre de 2017, en plena tensión sobre si el Govern y el Parlament de Cataluña darían el paso de declarar la independencia, el diario El Paísreveló la disposición de las Fuerzas Armadas a activar un plan, “Cota de Malla”, para apoyar a las Fuerzas de Seguridad en vigilancia de instalaciones neurálgicas, como puertos, aeropuertos, centrales nucleares... entre otros objetivos, para protegerlos y también para liberar a la Policía Nacional y a la Guardia Civil de esas misiones.

Entre la ministra y los JEMEs

‘Rey servido y patria honrada’, el libro del ex JEMAD Fernando Alejandre, incluye anécdotas y reflexiones sobre la relación entre el Jefe del Estado Mayor de la Defensa, el ministro de Defensa y en general los políticos.

Sobre su nombramiento, escribe que “me consta que a la ministra Cospedal le gustó mi profesionalidad y mi carácter franco y directo (que hacía cinco años había sido considerado díscolo y vehemente)”, y que “de igual manera, me consta que meses más tarde dejé de ser para la entonces titular del Departamento, Margarita Robles, franco y directo para volver a ser díscolo y vehemente”.

Lamenta también que “las disensiones entre el JEMAD y los tres JEMEson usadas desde Castellana 109”, esto es, la sede del Ministerio de Defensa, “para trocear las soluciones a placer. El “divide y vencerás”queda aquí expuesto con toda su crudeza y, por si fuera poco, apoyado desde el bando dividido, no desde el divisor”.

Eso provoca que “nadie estaba dispuesto a ceder una pulgada de su parcela (de su independencia como Ejército de Tierra, del Aire o como Armada), ni siquiera para mejorar la eficacia y la eficiencia de las Fuerzas Armadas. No me atrevería a decir que el motivo de esa negativa sea la cortedad de miras de los tres Ejércitos de la que frecuentemente se les acusa”.

La llegada de Podemos al Gobierno

En el libro se revelan algunos otros episodios de carácter político. El general Alejandre cuenta “una conversación con un alto cargo del ministerio y subordinado directo de la ministra”, en la que el JEMAD le confesó su “preocupación por el acuerdo de gobierno que habían alcanzado tras la repetición electoral de noviembre de 2019 su propio partido y el de Pablo Iglesias”.

Ese alto cargo le respondió: “No te preocupes, general; en Ferraz son conscientes y no les dejarán ni acercarse a cosas tan serias como los temas de Defensa”.

Cabe recordar que Alejandre fue cesado nada más formarse ese Gobierno de coalición del PSOE con Unidas Podemos. Robles le sustituyó por el entonces teniente general Miguel Ángel Villarroya, del Ejército del Aire.

Sobre el manifiesto de militares en defensa de la figura militar de Franco, cuando se anunció el plan para exhumar sus restos mortales del Valle de los Caídos, cuenta que “la ministra Robles trató por todos los medios de que aquello no se retroalimentara, pero alguno de sus subordinados, tratando de ganar puntos, estuvo a punto de armar un enorme lío. No se le ocurrió otra idea que amenazar con arresto a personas que llevaban retiradas mucho tiempo y de las que nadie tuvo la precaución de comprobar su situación militar antes de hacerlas pasar por el ministerio”.

Más presupuesto para Defensa

El libro incluye también reflexiones sobre el presupuesto que se dedica a las Fuerzas Armadas.

Siendo JEMAD, el general Alejandre pronunció un discurso muy duro en la Comisión de Defensa del Congreso de los Diputados, en el que advirtió de forma muy cruda de la financiación para los gastos de Defensa era muy insuficiente, hasta el punto de estar provocando una situación “crítica” para la operatividad de las Fuerzas Armadas.

El general Alejandre denuncia que “invertir en Defensa menos recursos, menos investigación, menos esfuerzo que nuestros vecinos es no sólo peligroso, sino infame, y nos pone, a los que hemos hecho de la defensa de España nuestra profesión, a los pies de los caballos”.

Critica también que “nuestro poder legislativo, hasta ahora al menos, ha sido incapaz de acordar, como sí han hecho numerosos países de nuestro entorno, una ley de programación que vincule a varios partidos políticos, del signo que sean, y a sus programas de gobierno. Sin esa vinculación a largo plazo en un tema que, como la defensa nacional, es obviamente plurianual, será prácticamente imposible resolver la doble cuestión formulada”.

Señala que “los presupuestos de defensa no deberían tener menor prioridad que las partidas consideradas de carácter social. Los dos tipos de inversiones responden a necesidades básicas; ninguna debe ser a costa de la otra”.

Y sobre la eterna reclamación de los militares, sobre todo los de la Escala de Tropa y Marinería, para que se les suba el sueldo, apunta que “no ha habido un verdadero interés en hacer la equiparación salarial [con la Guardia Civil] porque todavía no hemos sido capaces de asumir la profesionalidad de nuestra propia tropa, y que hasta que no demos ese paso y procedamos a su equiparación no tendremos unas verdaderas Fuerzas Armadas profesionales”.

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