Cataluña

Sergio Fidalgo: “Más de media Cataluña solo tiene dos opciones: o renunciar al español o largarse, porque el 'país de tots' solo puede ser en catalán”

Antonio Jimeno y Sergio Fidalgo acaban de publicar 'El adoctrinamiento escolar en Cataluña', Ediciones Hildy; un libro en el que denuncian el plan que el secesionismo catalán ha llevado a cabo en los colegios de esta comunidad para difundir su ideología

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photo_camera Ana Losada, Ignacia de Pano, Antonio Jimeno, Sergio Fidalgo y Miquel Giménez durante la presentación del libro en Barcelona

- ¿El libro debate sobre si hay o no adoctrinamiento escolar en Cataluña?

Fidalgo - Este libro no teoriza sobre si hay o no adoctrinamiento escolar en Cataluña. Los autores creemos que lo ha habido y lo hay, en cada época con sus matices, porque el nacionalismo ha dejado muy claro siempre para que sirven sus escuelas y sus profesores. Lo que analizamos son las formas en las que se ha producido y, sobre todo, cómo los sucesivos gobiernos de España y las instituciones comunes a todos los españoles no han tenido la voluntad de que se cumplieran las numerosas sentencias judiciales que daban la razón a los padres que exigían educación en español para sus hijos. Llevamos cuarenta años de adoctrinamiento en esta comunidad autónoma, en la etapa que gobernó el PSC la Generalitat (2003-2010) no cambió nada, de hecho en el primer tripartito esta consejería la detentó ERC, y en el segundo el entonces socialista Ernest Maragall. Maragall en esa época ya era nacionalista, ya que poco después se pasó a la muy independentista Esquerra Republicana.

- ¿Cuándo comenzó el adoctrinamiento escolar?

Fidalgo - El nacionalismo catalán domina la educación desde que en 1980 la Convergencia de Jordi Pujol ganó las primeras elecciones autonómicas y comenzó a implantar un modelo en las escuelas basado en crear una conciencia de país para facilitar su proyecto a largo plazo de lo que ellos han llamado “construcción nacional”.

Nunca lo disimularon, y si hay en la actualidad centenares de colegios en toda Cataluña que lucen la pancarta “Per un país de tots, l’escola en català” es por ese descaro a la hora de vender su modelo de formación. Este libro tiene dos partes y un colofón: testimonios de protagonistas, un detallado estudio sobre la actuación del nacionalismo en la enseñanza en Cataluña y, para cerrar el libro, el testimonio gráfico que demuestra la proliferación de símbolos y mensajes del separatismo en multitud de centros escolares catalanes. Los entrevistados son Antonio Robles, Gloria Lago, Alejandro Fernández, Ana Losada, Berta Romera, David Pérez, Eduardo López-Dóriga, Ignacio Garriga, Julia Moreno y Sonia Sierra.

- ¿El hecho de obligar a los alumnos castellanohablantes a renunciar a su lengua materna como idioma vehicular, mediante la inmersión, es una forma de adoctrinar?

Jimeno -  Adoctrinar es inculcar en las personas determinadas ideas, creencias o doctrinas, básicamente con la intención de ganar partidarios. En un primer momento puede parecer que utilizar una lengua distinta a la lengua materna del alumno no es adoctrinarlo, pero sí que lo es, porque se hace con niños y adolescentes, es decir durante la etapa en que el niño está aprendiendo los nombres de las cosas y el adolescente está aprendiendo a construir frases para exponer sus primeras opiniones. Durante esas etapas los cerebros presentan una enorme plasticidad, porque en ellos se están generando las primeras sinapsis y las primeras redes neuronales en función de los sonidos y del resto de estímulos que perciben, posteriormente estas redes se consolidan. Debido a ello, si, por ejemplo, la lengua materna del alumno es el español, pero la enseñanza la ha recibido en catalán, sabrá los nombres de las cosas y la forma de expresar sus pensamientos en catalán, es decir sabrá pensar en catalán, pero se habrá quedado sin vocabulario, sin ortografía y sin sintaxis en español, es decir su nivel de español será tan básico que no le permitirá expresar bien sus emociones y sentimientos, ni hablar sobre la mayoría de los temas, porque desconocerá los nombres de las cosas.

Por otro lado, hasta los aproximadamente 14 a 15 años, debido a la plasticidad neuronal antes citada, lo que se aprende se utiliza para establecer una jerarquía de valores, para consolidar los propios esquemas mentales y para perfilar la personalidad. Esto explica por qué las personas que hablan y escriben en catalán prefieren leer diarios y revistas en catalán, oír emisoras de radio en catalán y ver televisión en catalán. Como estos medios informativos reciben ayudas del Gobierno de la Generalidad, en mayor o menor cuantía según sean más o menos coincidentes con el posicionamiento de dicho gobierno, dichos medios informativos están claramente decantados a favor de la secesión. Esto explica por qué los votantes escolarizados en lengua catalana tienden a votar a partidos políticos favorables a la secesión de Cataluña.    

- ¿Por qué utiliza el nacionalismo la lengua catalana como elemento de adoctrinamiento escolar?

Jimeno - El nacionalismo catalán lo que pretende es conseguir una nación independiente y para dicho fin utiliza todos medios posibles, incluida la enseñanza de los niños y de los adolescentes. Lo que pretende es que los centros escolares sean canteras de votantes a favor de la secesión. No les importa que a dichos centros también vayan los hijos de los que no son partidarios de la secesión, aunque sean mayoría. Y como consideran que su nación es todo el territorio en el que se habla catalán, valenciano, mallorquín, menorquín, ibicenco o aranés, lo que intentan es que en todos esos territorios, incluido el sur de Francia y la franja de poniente, en las escuelas se enseñe su catalán normalizado. No hay que olvidar que su objetivo es una nación de lengua única, cultura única y pensamiento político único, el denominado nacionalismo catalán. En mi opinión una monstruosidad, porque las personas somos muy diferentes y las naciones cohesionadas son aquellas en que se respeta la pluralidad, no aquellas en las que hay vencedores que gobiernan y vencidos que obedecen.

Foto que ilustra el libro. Autor: Eduardo González Palomar.

- El libro cuenta con fotografías impactantes de símbolos separatistas dentro o en los alrededores de las escuelas catalanas.

Fidalgo -  Quiero destacar el magnífico trabajo de Eduardo González Palomar, el gran cronista gráfico del adoctrinamiento escolar en Cataluña, cuyas fotografías ilustran la portada y el resto del libro. La profusión de lemas políticos, esteladas y otros símbolos independentistas en las escuelas o en los alrededores de las mismas, sin que las autoridades intervengan, demuestra el interés que tienen los políticos secesionistas en exponer a los niños a este tipo de material propagandístico. Habitúan a los más pequeños a sus símbolos, y así normalizan su sectarismo. Es despreciable esta forma de actuar, pero les da igual, porque las autoridades educativas separatistas se sienten impunes ante la inacción de los sucesivos Gobiernos de España.

- ¿Se ha dado en Cataluña la batalla de las ideas para evitar el adoctrinamiento escolar?

Jimeno -. No se ha dado ni en Cataluña ni en el conjunto de España, ni cuando en España gobernaba el PSOE ni cuando gobernaba el PP. Estos partidos lo intentan justificar diciendo que es porque en 1993 Felipe González necesitaba los votos de Jordi Pujol (CiU) y porque en 1996 a José María Aznar le pasó lo mismo, y gracias al famoso Pacto del Majestic permitió a Jordi Pujol seguir aplicando su llamado Programa 2000, que es el que nos ha llevado hasta la actualidad.  Este intento de justificación ha quedado invalidado por el hecho de que tampoco cuando el PSOE o el PP han tenido mayoría absoluta, han hecho nada para establecer que se pueda estudiar en español en Cataluña ni para evitar que se pueda adoctrinar a los alumnos en el deseo de la secesión. El PSOE siempre ha seguido la posición del PSC y este partido siempre ha defendido la inmersión obligatoria en catalán de los alumnos castellanohablantes y siempre ha negado que se haga adoctrinamiento político en los centros escolares, incluso cuando muchos han expuesto símbolos secesionistas en sus fachadas.

El PP, a través de su Ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo, no solo congeló las pruebas finales de ESO con valor académico establecidas en su propia ley (LOMCE), que son indispensables para detectar el nivel de castellano de los alumnos y si estos han sido adoctrinados políticamente, mediante el examen de Historia, sino que se negó a establecer en Cataluña el mecanismo de preinscripción que permite la libertad de elección de lengua por parte de los padres. Y lo hizo pese a que lo autoriza la sentencia del TC 137/1986,  y pese a que en ese momento, en virtud de la aplicación del artículo 155, él era el Consejero de Educación de Cataluña. En la actualidad, el PSOE sigue negando el adoctrinamiento escolar y el PP ya no habla de recuperar las pruebas finales de ESO realizadas por el Ministerio de Educación, iguales en toda España y cuya superación sería indispensable para obtener el título y poder pasar a la etapa siguiente. La realidad es que ambos partidos comparten el mismo objetivo de permitir que no se pueda estudiar en español y de no establecer ninguna medida para evitar el adoctrinamiento político partidista.

Si ha habido reacción de la sociedad civil que, a través de diferentes entidades, como Hablamos español, Asamblea por una Escuela Bilingüe, Asociación por la Tolerancia o Convivencia Cívica Catalana que han denunciado la imposibilidad de estudiar en español, y otras como el sindicato Acción por la Mejora de la Enseñanza Secundaria, Somatemps o Impulso Ciudadano, que han denunciado el adoctrinamiento político en la enseñanza de la Historia. También lo han hecho algunos pocos partidos políticos todavía pequeños.    

- ¿La enseñanza en las aulas catalanas del mito fundacional nacionalista de 1714 como el culmen del “España contra Cataluña” es manipulación histórica o es algo más siniestro?

Jimeno - Una nación se diferencia de otra no por su política científica, su agricultura o su industria, sino básicamente por su lengua y por su relato de la Historia. Es por ello por lo que el nacionalismo secesionista catalán, además de excluir su lengua enemiga, el español, ha centrado su esfuerzo en enseñar un relato de la Historia en el que se han reducido tanto los contenidos sobre la Geografía e Historia de España que los alumnos difícilmente podrán adquirirlos, mientras que sí reciben los contenidos establecidos sobre la Geografía e Historia de Cataluña. Además, en muchos de los temas se ensalza en exceso las diferencias entre los catalanes y los ciudadanos del resto de España, mientras que se reduce o se ignora lo que los une.

Además de la Guerra de la Sucesión, que se presenta como un enfrentamiento del gobierno de España contra los catalanes y no como un enfrentamiento entre dos caras reales, que es lo que realmente fue, los otros dos enfrentamientos más repetidos son la Guerra dels Segadors  y la proclamación de la República de Cataluña. Al describirlos, la Historia siempre se presenta como un constante enfrentamiento entre Cataluña y el resto de España, en el que el gobierno de España siempre actúa coartando las libertades, las costumbres, las tradiciones y la lengua propia de Cataluña. Todo ello hace que, en gran parte de los alumnos que estudian en Cataluña, se generen sentimientos diferentes a los que estudian en el resto de España, donde utilizan otros textos. La suma de agravios e injusticias, despiertan, rechazo -cuando no odio- hacia lo español y aversión a compartir un mismo proyecto de futuro.

Foto que ilustra el libro. Autor: Eduardo González Palomar.

- ¿Se comienza enseñando que hay una corona “catalano-aragonesa” y se acaba explicando en el aula que hay “presos políticos” en España?

Jimeno - En los centros escolares catalanes muchos profesores explican como ciertas ambas cosas. Lo de la corona “catalano-aragonesa” aparece en la mayoría de los libros de texto de Historia que se usan en Cataluña, pese a las quejas de la Comunidad Autónoma de Aragón. Y lo van a seguir haciendo, ya que les interesa para sus objetivos políticos, y porque con la LOMLOE o ley Celaá, se ha continuado el criterio de que el Ministerio de Educación siga sin competencias sobre los libros de texto. Una vez permitido que se pueda mentir sobre datos históricos objetivos como ese, con más razón es imposible impedir que se transmitan a los alumnos conceptos políticos, como el de “presos políticos”, encaminadas a generar deseos de acabar con toda relación con el resto de España. A los alumnos no se les va a decir que se trata de gobernantes que incumplieron las leyes, y que gastaron recursos destinados a todos los ciudadanos en propaganda política a favor de los objetivos de sus respectivos partidos políticos. Es indispensable y urgente que haya unas pruebas que permitan saber lo que se enseña en los colegios. No hacerlos es no asumir la responsabilidad que comporta la acción de gobierno, y un fraude a los alumnos, a sus familias y a toda la sociedad.

- ¿Quieren destacar algo más?

Fidalgo - En centenares de colegios hay en su entrada una pancarta con el lema “Por un país de todos, la escuela en catalán”. Se entiende que si el español entra en el ámbito educativo no es un país de todos, porque para los defensores de este lema la única escuela catalana posible es la que se tiene como lengua exclusiva el catalán. Así que más de media Cataluña, la que tiene el español como lengua materna, tiene dos opciones: o renunciar al español como idioma vehicular aceptando sin rechistar el catalán, o coger las maletas o largarse. Porque el país de tots solo puede ser en catalán. Se comienza por la escuela y se acaba por los hospitales, las panaderías y las comisarías. Este lema es el de la plataforma ‘Som escola’, que está dominada por entidades separatistas como Plataforma per la Llengua, ANC y Òmnium Cultural. Así estamos.

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