Castilla y León

La Junta de Castilla y León declara “bien de interés cultural” una necrópolis prehistórica de Segovia

La Cueva de los Enebralejos cuenta con una inhumación colectiva calcolítica adscrita a los primeros momentos de la Edad del Bronce

Necrópolis prehistórica de Segovia
photo_camera Necrópolis prehistórica de Segovia

La I.E. Universidad, con fecha de 27 de enero de 2022, y la Real Academia de Historia y Arte de San Quirce, con fecha de 14 de diciembre de 2021, emiten informe favorable a la declaración.

Cumplidos los trámites preceptivos de información pública y de audiencia, dentro del plazo concedido al efecto, no se presentan alegaciones.

El titular de la Consejería de Cultura y Turismo ha propuesto declarar la Cueva de los Enebralejos, en el término municipal de Prádena (Segovia), como Bien de Interés Cultural con categoría de Zona Arqueológica y, a tal efecto, se ha hecho constar que se han cumplimentado los trámites preceptivos en la incoación e instrucción del expediente, acompañando un extracto de éste en el que constan los datos necesarios para la declaración y los documentos gráficos correspondientes.

Casi 4.000 metros de galería

La espeleometría de la cavidad alcanza los 3.670 m de galerías, en tres niveles. Según fuentes consultadas por ECA, se han identificado y documentado elementos arqueológicos sólo en los primeros 300 m del recorrido, y localizados en su mayoría en la galería principal de la cavidad.

En la gruta se reconoce la existencia de un yacimiento arqueológico adscrito a los primeros momentos de la Edad del Bronce y el inicio de la metalurgia en la zona, que la investigación arqueológica describe como una necrópolis de inhumación colectiva a la que se asocia un extenso e importante conjunto de arte rupestre, compuesto por un elevado número de grabados y, en menor medida, de pinturas negras, encuadrable en los desarrollos generales del arte esquemático, pero con una personalidad propia que le distingue de otras concepciones plásticas diferentes, aunque próximas en el tiempo y en el espacio, como son las pinturas esquemáticas del barranco del río Duratón.

Las dataciones radiocarbónicas obtenidas en el yacimiento fijan por ahora el periodo de utilización de la cavidad como necrópolis entre los años 2.120 a.C. y 1.850 a.C., en los primeros momentos de la utilización de la metalurgia del cobre y el bronce en la región.

En lo que se refiere a la cueva en sí, a partir del acceso actual se desarrolla un primer tramo de galería incurvada que conduce a la primera sala con contenido arqueológico, que se une a su vez por un corto corredor a otra gran sala en la que se localiza el núcleo principal de grabados y pinturas rupestres, que comparten espacio en este caso con enterramientos y pozos esferoidales y ovoides excavados en el suelo de la cueva.

Fuera de este sector, que constituye el núcleo central del yacimiento, se localiza aún un importante número de conjuntos artísticos menores dispersos en galerías secundarias, algunas de ellas de difícil acceso, junto con otras evidencias de las prácticas funerarias realizadas en la cueva durante la prehistoria reciente. Resulta evidente la relación espacial que existe entre los grafismos y una zona perfectamente delimitada de la cueva en la que se ha podido comprobar una intensa y repetida utilización de tipo funerario.

Necrópolis de la Edad de Bronce

Corresponde a una necrópolis de inhumación colectiva calcolítica, cuyo inicio habría que situar en un momento relativamente antiguo de ese periodo, en la que pueden llegar a distinguirse tres momentos, al menos, de utilización, mediante el estudio de las piezas arqueológicas asociadas a ella y las superposiciones y diferencias técnicas de las grafías rupestres que existen en sus paredes, en su mayoría reiterados motivos geométricos junto a figuras antropomorfas típicas del periodo esquemático.

Estuvo asociada durante su etapa de utilización a un poblado en superficie, localizado en la misma loma en la que se abre la boca actual de la cueva y conocido sólo por la documentación de excavaciones antiguas, sin que en la actualidad se disponga de datos objetivos sobre la conservación de posibles estructuras pertenecientes a él.

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