Canarias

El documento oficial del monumento de Juan de Ávalos en Tenerife contiene la identidad de sus 80.000 donantes

El Confidencial Autonómico aporta en exclusiva los papeles de la comisión de recaudación popular de 1965. La mayoría de aportaciones fueron cantidades modestas: de una, dos o cinco pesetas

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photo_camera Detalle del monumento tinerfeño.

Los grupos municipales de PSOE y Unidas Podemos (Izquierda Unida-Podemos-Equo) de Santa Cruz de Tenerife vieron rechazada por el resto de partidos políticos tinerfeños la moción que el pasado viernes, día 26, presentaron de forma conjunta en el pleno del ayuntamiento para retirar el Monumento del Ángel, el conjunto escultórico que tildan de simbología franquista. El siguiente paso que ha dado el alcalde, Juan Manuel Bermúdez, de Coalición Canaria, ha sido encargar un informe jurídico sobre dicho monumento. El regidor también se encuentra a la espera de que el Gobierno canario apruebe su catálogo de vestigios franquistas.

En este contexto, El Confidencial Autonómico aporta en exclusiva a sus lectores el documento oficial que detalla el proceso que condujo a la erección del conjunto escultórico.

Donaciones públicas y anónimas 

La comisión que coordinó la suscripción popular estuvo impulsada por el gobernador civil de la provincia, Juan Pablos Abril. El proceso de recaudación comenzó el 19 de octubre de 1964 y nueve meses más tarde, el 28 de julio de 1965, se firmó en el Gobierno Civil tinerfeño la liquidación de las cuentas. Durante este periodo los periódicos locales publicaron de forma semanal los nombres y apellidos de los donantes, así como las cantidades aportadas. Otros prefirieron que su identidad se mantuviera ajena a la opinión pública. En este caso, en los listados aparece indicado el importe del donativo al lado de la palabra “anónimo”.

La recaudación exacta fue de 8.275.840 pesetas con 55 céntimos y los donantes procedían de cuatro islas: Tenerife, La Gomera, La Palma y Hierro. La mayoría de los importes puede verse que son cantidades modestas; de una, dos o cinco pesetas.  

Este extenso compendio de documentos oficiales, de 1.435 páginas, igualmente recogen como la mayoría del dinero -cerca de seis millones de pesetas- sirvió para pagar los servicios de Juan de Ávalos, el escultor. El saldo sobrante -184.692,90 pesetas- se destinó a obras de caridad.

Alto valor artístico y presencia internacional 

De acuerdo con la investigación liderada por el profesor Javier Morales Vallejo, doctor en Historia del Arte y ex subdirector del Museo del Prado, el monumento hoy está valorado en 45 millones de euros. La elevada tasación del conjunto procede del prestigio artístico del autor. Juan de Ávalos (1911 / 2006) fue Académico de Número de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid (1974) y de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes (1980), así como Gran Cruz de la Orden de Isabel La Católica.

La fama internacional del que Ávalos ya gozó en vida llegó hasta los EE.UU. En 1976, coincidiendo con el bicentenario de la Independencia del país norteamericano, España regaló a EE.UU. una estatua ecuestre de Bernardo de Gálvez, obra de Juan de Ávalos, que fue colocada en la Avenida de Virginia, en Washington DC. La estatua hoy continúa situada en el Bernardo de Gálvez Memorial Park, junto a la citada avenida.

En la biografía del escultor, oriundo de Mérida, Extremadura, concurren dos circunstancias llamativas: tenía el carnet de afiliado número siete del PSOE por su provincia natal y en 1942 fue depurado -tal y como publicó el BOE- "por falta de confianza al no ser afecto al régimen”. Dos años más tarde abandonaría España, rumbo al exilio en Portugal. No volvería hasta 1950. Ese mismo año se presentó al concurso convocado para la realización de las esculturas de la Basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, ganando la adjudicación del concurso, por lo que regresó a Madrid.

Según expertos en su obra consultados por El Confidencial Autonómico, "este cúmulo de experiencias, así como sus convicciones cristianas, hacen que en las esculturas de Ávalos las espadas siempre estén boca abajo; nunca se blanden contra nadie. Así la espada pasa a tener forma de cruz. Es una manera de representar la reconciliación". 

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