Andalucía

Los departamentos financieros están estudiando cada caso

Las universidades andaluzas revisan el uso de las tarjetas opacas para altos cargos

El escándalo estalló al conocerse que el rector de Cádiz y su equipo se gastaron 380.000 euros entre 2007 y 2011

La presidenta de la Junta, Susana Díaz, con los rectores de las universidad públicas de Andalucía.
photo_camera La presidenta de la Junta, Susana Díaz, con los rectores de las universidad públicas de Andalucía.

Las tarjetas opacas no son exclusivas de la antigua Caja Madrid. Hace unas semanas se publicó que el ex rector y otros responsables de la Universidad de Cádiz habían gastado varios cientos de miles de euros en compras personales totalmente ajenas a sus cargos.

El ex rector de la Universidad de Cádiz (UCA) y su equipo de gobierno gastaron ingentes cantidades de dinero público sin recato, tanto en época de bonanza como en los duros años de los recortes. Se estima un gasto total del ex rector Diego Sales de 85.000 euros, mientras que el resto de vicerrectores y directores generales oscilaron entre los 34.000 euros gastados por el adjunto al rector Francisco de Asís Álvarez González hasta los 5.000 gastados por el vicerrector de Innovación, Manuel Blanco Ollero.

De momento, ninguna universidad andaluza ha ordenado auditoría alguna sobre los gastos de las tarjetas de crédito por lo que la cifra del gasto total de las VISA se están conociendo a través de los extractos bancarios de algunas de esas tarjetas. El nuevo rector de la UCA, Eduardo González Mazo, eliminó las tarjetas pero no emprendió ninguna acción para recuperar el dinero.

El consejo de gobierno de la universidad gaditana ha estudiado recientemente el caso y ha pedido explicaciones por estos gastos de carácter personal. El Consejo Social de la UCA ha solicitado un informe sobre el uso de las tarjetas por parte del anterior equipo de gobierno.

Revisión a marchas forzadas

El Confidencial Autonómico ha podido saber que los departamentos financieros de las universidades públicas andaluzas trabajan estos días a marchas forzadas para retirar en muchos casos y revisar en todos el uso de tarjetas de crédito tipo Visa entregadas durante años a diferentes directivos y altos cargos de las instituciones docentes.

La polvareda levantada tras desvelarse el abuso de tarjetas Visa Bussines Oro en la Universidad de Cádiz ha llevado al resto de universidades andaluzas a tratar de fiscalizar al detalle los gastos realizados en los últimos años, al margen de los planes de ahorro puestos en marcha desde 2007 que han provocado, entre otros recortes, la salida de decenas de profesores.

En el caso de la Universidad de Cádiz, que arrastra un déficit de 60 millones de euros, se calcula un gasto de 380.000 euros por parte de los integrantes del equipo de gobierno del anterior rector Diego Sales entre 2007 a 2011.

La Universidad de Huelva también reconocer tener activadas al menos cuatro tarjetas Visa: las fuentes consultadas por El Confidencial Autonómico aseguran que, en este caso, los gastos son “puntuales” y sí están fiscalizados, a diferencia del sistema mucho más opaco y descontrolado de la Universidad de Cádiz.

En el resto de universidades andaluzas también se está procediendo a la revisión de los gastos.

El uso de las tarjetas, conocido entre los profesores

El uso y abuso de las tarjetas Visa por parte del ex rector Diego Sales y del gerente de la Universidad de Cádiz, Antonio Vadillo, ha soliviantado a la comunidad universitaria andaluza. Algunos catedráticos consultados por ECA se declaran “avergonzados” y aseguran también que el uso de las tarjetas “era bien conocido entre catedráticos y profesorado” y que, en numerosas ocasiones, “se discutía sobre el uso personal de las tarjetas, sin ningún tipo de miramiento”.

En el caso de Sales y Vadillo, las tarjetas Visa les permitían un tope de gasto mensual de 30.000 euros, mientras que el resto del equipo directivo no podían pasar de 3.000 euros al mes. Todos, en mayor o menor medida, usaban a discreción la tarjeta corporativa de la Universidad de Cádiz para gastos personales, desde gastos ínfimos como un tique de aparcamiento de un euro, a muebles, electrodomésticos, viajes internacionales y también suntuosas comidas en los mejores restaurantes de la provincia de Cádiz y Sevilla; no siempre los almuerzos o cenas guardaban relación con la actividad académica de los ahora investigados.

Uno de estos catedráticos consultados asegura que la Junta de Andalucía “no está interesada en conocer lo que ocurre en nuestras universidades. Ellos nos dan dinero y nosotros no causamos problemas”.

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