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Disfrutar de la temporada de calçots en Barcelona es posible en el restaurante Vic Brasería

La calçotada es un plato típico catalán que acostumbra a comerse entre diciembre y abril. Su ingrediente principal son los calçots, una especie de cebolla alargada, cultivada de forma especial para cocinar dicho plato. Para su preparación, se asan los calçots en una brasa con leña sarmiento, mientras que, para degustarlos, se acompañan de un aderezo especial; la salsa romesco.

El restaurante Vic Brasería, ubicado en el centro de Barcelona, combina las mejores carnes a la brasa con recetas de la gastronomía catalana y mediterránea. Para la temporada de calçotada, ofrece un menú especial.

El menú calçotada de Vic Brasería

Si bien el plato principal de temporada son los calçots de Valls a la brasa con romesco casero, el menú incluye tres opciones más para compartir. Entre ellas, el pan de coca con tomate a la brasa, una tabla de embutidos especiales de Vic y una porción de croquetas que destacan por su sabor, textura y calidad.

El romesco de los calçots es una salsa casera, hecha con almendras, pimiento, tomate, ajo y aceite de oliva. En caso de pedir un plato extra, tiene un coste de 15 € y contiene 12 unidades con una buena porción de salsa.

El plato fuerte puede escogerse entre especialidades de carne a la brasa como la parrillada especial, la butifarra artesana, un plato a base de conejo y las costillas a la brasa. Además, las patatas al caliu y salsa de alioli casera también son una opción. Para el postre, ofrecen una crema catalana con carquiñoles o el famoso mel i mató, un tipo de queso al que se le agrega miel en la parte de arriba.

¿Cuál es el origen del calçot?

Su origen se atribuye a un agricultor del pueblo de Valls, en la provincia de Tarragona, quien era apodado como Xat de Benaiges. La leyenda indica que, a finales del siglo XIX, el Xat de Benaiges puso unas cebollas viejas en el fuego y que, en lugar de tirarlas, las peló y las probó para descubrir que tenían un sabor bastante dulce y nada fibroso.

Sin embargo, existe evidencia de que los calçots ya se consumían durante la época romana, en el siglo III. En los años 2000, en la ciudad de Brigetio, Hungría, se encontró una pintura que, según el arqueólogo László Borhy, representa a un hombre de aquella época comiendo un calçot. De acuerdo con la literatura latina, los romanos denominaban porrus capitatus a esta especie de cebolla.

El menú de calçotada de Vic Brasería tiene un coste de 35 € por persona. El restaurante ofrece la posibilidad ideal para disfrutar de este tradicional plato catalán de temporada que reúne a familiares y amigos.


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