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Cáncer de cérvix, mejor prevenir que curar

El cribado consiste en seleccionar a las pacientes que tienen alto riesgo de tener una lesión grave de entre todas las mujeres en edad de desarrollar un cáncer.

En el caso del de cuello de útero, la prueba de cribado es una citología que se realiza tomando una pequeña muestra de las células que recubren el cuello uterino. Este trabajo se realiza bajo visión directa con la ayuda de un espéculo y una espátula o un bastoncillo específico, según se haga en un portaobjetos o en medio líquido, que son los dos tipos de citología disponibles hoy en día.

Otro método disponible y complementario a la citología sería la detección del Virus del Papiloma Humano (VPH), responsable del cáncer de cérvix.

Irene Vico Zúñiga, ginecóloga y directora de la clínica Ginevida, sostiene que la citología es una de las evaluaciones más frecuentes realizadas en consulta y la más extendida para la detección precoz del cáncer de cérvix.

La importancia de la detección precoz

La clínica Ginevida es un centro de ginecología y obstetricia ubicado en Granada, donde ofrecen servicios de diagnóstico y tratamiento de la patología del cuello uterino. Su equipo de profesionales está encabezado por la Dra. Irene Vico Zúñiga y su objetivo principal es la atención integral de la mujer. Llevan más de 11 años tratando a cientos de pacientes con este tipo de pruebas.

Según estas expertas, en los casos de cáncer de cérvix, lo más importante es el diagnóstico precoz. Es decir, en este punto no es diferente a las formaciones cancerígenas en otras partes del cuerpo. Para detectarlo en sus fases iniciales, lo más importante es mantener una rutina de revisiones periódicas que permiten detectar lesiones precoces que se pueden tratar y curar, no dando opción a que evolucionen a una lesión maligna.

La evaluación regular es tan efectiva que en algunos países se han constituido programas masivos de cribado de cáncer de cérvix. Gracias a ellos, se ha logrado reducir la incidencia o la mortalidad por este tipo de afección hasta en un 80 %. Vico Zúñiga recuerda que el cribado se suele hacer en los centros de salud, pero que en clínicas privadas como Ginevida también se pueden realizar estas pruebas.

¿Cuándo se recomienda el cribado de cáncer de cérvix?

El cribado de cáncer de cérvix es una prueba sencilla que no requiere preparación alguna por parte de la paciente. Es indolora y no genera ningún efecto secundario que afecte al desarrollo de las actividades cotidianas. La directora de la clínica Ginevida señala que estas pruebas, en condiciones normales, deben iniciarse al cumplir los 25 años.

Hasta los 29 años de edad, se puede realizar una citología cada 3 años. Entre los 30 y los 65 años, es conveniente hacer un test de HPV una vez cada 5 años. Incluso las mujeres que han pasado por una histerectomía podrían necesitar de este tipo de pruebas, aunque se hayan eliminado el útero y la cérvix.

Esta especialista considera que realizarse periódicamente las pruebas es importante para la prevención, porque el cáncer de cérvix puede ser asintomático. Es decir, que una mujer puede desarrollarlo sin presentar molestia alguna hasta que la afección es totalmente irreversible.

En casos en los que la citología salga alterada o el virus del papiloma salga positivo, no significa que se esté ante un cáncer. Hace falta realizar más pruebas que ayuden a localizar la lesión y tomar una biopsia para confirmar el tipo y el grado de afectación real del tejido. Esta prueba de confirmación sería la colposcopia.


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